La mirada obturada

Últimamente he estado descuidando mucho Fotógrafos en potencia… pero he de decir que tengo excusa. El motivo ha sido la realización de este documental, ‘La mirada obturada‘, cuyo link os dejo aquí abajo para que podáis verlo, os va a interesar.

Gonzalo, Luis, Patricia y Triz son cuatro personas diferentes, que no se conocen y no tienen aparentemente nada en común… salvo su amor por la fotografía. Ellos dedican su tiempo a ello y, aunque de forma muy distinta, lo han convertido en su estilo de vida. A lo largo del documental, podremos experimentar cómo es el mundo a través de sus ojos, qué piensan, qué sienten cuando sostienen una cámara entre sus manos, qué es para ellos la fotografía  y, por supuesto, conversan también sobre aspectos un poco más “peliagudos” como el intrusismo laboral y la manipulación.

La mirada obturada

Beatriz Vega

Más conocida como Triz Vega, lleva muchos años en el mundo de la fotografía. Vive en Bermeo (Bilbao) y hace fotografía y books de moda entre muchas otras cosas. Ella es el arte, la expresión, las ganas de mostrar al mundo lo que tiene dentro. Es el color, los rostros, las personas.

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Gonzalo González de Vega

Gonzalo es un joven que vive en Ávila. Apasionado de la técnica time-lapse, ve el mundo a través del objetivo de su cámara y del iPhone. Él es el amor por la vida, la reflexión, la pasión por las cosas sencillas. Es la luz, el detalle, la paciencia.

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Luis Rodriguez

Luis es arquitecto y retrata las calles de Madrid y sus habitantes a través de la lente de su iPhone. Comenzó a participar en Instagram y, a partir de ahí, hizo de la fotografía uno de los ejes de su día a día. Él es el movimiento, la curiosidad, el blanco y negro.

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Patricia R. Soto

Patricia hace fotografías de objetos (joyas, accesorios, etc.) aunque también se dedica al retrato. Y más concretamente, al retrato de animales. Ella es la técnica, el método, el cuidado y la dedicación. Es el estudio, el experimento, el conocimiento en estado puro.

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Pero, ¿qué mejor forma de conocerlos que viendo el documental? Espero que os guste:

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Mi cámara se viene de vacaciones

Llega el verano y nos vamos de vacaciones, antes o después, más cerca o más lejos. Pero hay muchas veces que nos preguntamos ¿me vale la pena llevarme la cámara?

Cuando hacemos turismo

¿Qué mejor oportunidad para hacer fotos que cuando salimos de nuestra ciudad? No hace falta irse a París para hacer grandes fotos, podemos aprovechar una visita a Santander, a Barcelona, a Ávila… o a cualquier pueblecito de nuestra provincia, por ejemplo.

Salamanca

Londres

Toledo

Puede que nosotros estemos más interesados por la fotografía documentativa… pero no suele ser el caso. Si lo que queremos es sacar “fotos bonitas”, hay que intentar no usar la cámara para hacer las típicas japo-fotos (es decir, fotos de personas o grupos de personas posando delante de todos los monumentos y edificios que nos encontremos) y no tener prejuicios a la hora de fotografiar. Podemos encontrar fotos incluso en el mismo hotel donde nos alojamos.

Santiago de Compostela

Trata de ir más allá y retratar la ciudad tal y como la ves.

Cuando vamos a la playa o al campo

Es una tontería no llevarse la cámara “porque pesa…”, porque abulta mucho, etc. Si de verdad vamos a querer hacer fotos, no nos va a importar llevarla encima. Y también es ridículo no llevárnosla a la playa o la montaña por miedo a que le pase algo. ¿Que una vez allí no la usas? Perfecto. Pero mejor eso que arrepentirse de no habérsela llevado.

Fuerteventura

Si tenemos cuidado, la llevamos bien agarrada y tenemos mucha precaución de que no se cuele arena o polvo, podremos conseguir buenos resultados en nuestros viajes. Es obvio que no podemos dejar que se moje o apoyarla en cualquier sitio, pero no es algo tan difícil. Eso sí, si vamos a querer bañarnos en el mar o en el río (por ejemplo) y no vamos a tener dónde dejarla a salvo… mejor no llevársela.

Fuerteventura

No debería llevármela a…

Cuando sepamos al 100% no la vamos a usar o que no vamos a poder asegurarnos de que esté bien protegida contra robos, golpes u otros accidentes… será mejor que la dejemos en casa.

Por ejemplo, como hemos dicho antes, no tiene sentido que nos la llevemos a la piscina cuando vayamos un domingo con nuestros amigos porque vamos a estar más preocupados por el equipo que por pasárnoslo bien. Otro ejemplo son los festivales de rock, en lo que nosotros sufriremos más por la seguridad de la cámara (no tanto porque nos la roben como porque la podamos mojar, golpear o perder nosotros mismos) que por cualquier otra cosa.

Para ese tipo de casos mejor llevarse una cámara compacta. Las hay buenísimas y muchos más cómodas… ¡incluso existen cámaras sumergibles!

¿Cuál es el equipo que debo llevarme de viaje?

La clave es no llevar demasiado, que no pese en exceso y no coger nada que no vayamos a usar. Lo más útil:

 

El cuerpo de la cámara

Un par de objetivos (veremos que para viajar se nos va a quedar corto, por ejemplo, un 18-55mm… pero también un 55-200mm. Mejor llevar ambos o bien un “todoterreno”- 18-200mm.)

Trípode (nunca un armatoste, los hay pequeñitos y muy manejables)

Baterías (y el cargador)

Tarjetas de memoria (siempre es mejor dos de 16GB que una sola de 32GB. Si le pasa algo a una, tenemos la otra de colchón)

Cada cosa con su funda

Cable y portátil (si es un viaje largo no está de más que llevemos el portátil o la tableta para ir haciendo copias de seguridad de nuestras fotos)

¿Qué RAWyos es eso?

Habréis leído una y mil veces eso de que RAW es mejor que JPEG, que es el formato en el que se debe fotografiar siempre, que los resultados son mejores y mil cosas más… pero ¿qué es RAW?

Formatos de imagen

Lo primero que hay que tener claro es que las fotografías, como imágenes que son, son procesadas y guardadas en los dispositivos digitales en forma de fichero… y cada fichero es de un tipo. Por eso hablamos de formatos de imagen, que es la forma en la que se almacenan los datos virtuales para su posterior lectura, por así decirlo. Existen muchísimos formatos de imagen, como JPEG, TIFF, PNG, GIF…

RAW es un formato que solamente encontraremos en cámaras avanzadas. Es conocido como el “negativo digital” y en inglés significa “crudo”. La razón es que RAW guarda toda la información que el sensor de la cámara ha generado en el momento de la captura. La máxima calidad que ofrece se debe a que no sufre ningún tipo de compresión o procesamiento dentro de la máquina.

¡Ojo! RAW es el nombre del formato… pero la extensión no siempre es .raw, sino que depende de con qué estemos trabajando tendrá una distinta.

  • .arw .srf .sr2 (Sony)
  • .crw .cr2 (Canon)
  • .dcs .dcr .drf .k25 .kdc (Kodak)
  • .dng (Adobe)
  • .nef .nrw (Nikon)
  • .orf (Olympus)
  • .pef .ptx (Pentax)
  • .raf (Fuji)
  • .raw .rw2 (Panasonic)
  • .raw .rwl .dng (Leica)
  • .srw (Samsung)
  • .x3f (Sigma)

¿Qué hago con un archivo RAW?

Este tipo de archivos no constituyen una imagen en sí y no se pueden imprimir ni visualizar sin más: debemos “revelarlos” previamente, dándoles un tratamiento informático para ello. Por así decirlo, es como si tuviésemos el carrete recién sacado de la cámara y tuviésemos que revelarlo para que se convirtiese en nuestra fotografía.

Para terminar de entenderlo:

Cuando hacemos una fotografía en formato JPEG, nuestra cámara toma la imagen y la procesa, dándole contrastes, temperatura de color, brillo, etc. Pero cuando la tomamos en RAW, la cámara mantiene los valores manuales que le hemos dado y no hace nada más.

Con JPEG, en teoría, no haría falta retocar la foto después, ¡ya lo ha hecho nuestra cámara! De hecho, nos daremos cuenta de que si procesamos un archivo JPEG nunca se aplican los ajustes tan bien como deberían. Sin embargo, el RAW debe y necesita ser procesado.

Todo tiene su parte buen y su parte mala…

Lo mejor: total libertad para la edición de la fotografía y mucha más facilidad para que la foto nos salga “perfecta” (podemos ajustar los valores de la temperatura de color, la exposición, el enfoque, etc. todo lo que queramos sin tener pérdidas).

Lo peor: son formatos muy pesados, ocupan muchísimo (por eso, no cabrán demasiadas fotografías en nuestra tarjeta) y se ven peor. Cuando las abramos nos sorprenderá ver que están poco contrastadas y que los colores son muy crudos. Es necesario procesarlas (revelarlas), no solo convertirlas a otro formato.

¿Con qué revelo RAW?

Cada vez más softwares aceptan este formato, ya no solo Camera RAW, Photoshop y los propios de cada marca. Actualmente, programas como Aperture y Lightroom (de los que ya hemos hablado) incluyen la posibilidad de visualizar, catalogar y revelar las imágenes en RAW.

Con estos programas podemos dotar a nuestras fotos de un adecuado balance de blancos, así como de la perfecta exposición y contraste. También podremos corregir el enfoque, la dominancia de colores, las aberraciones de lente o errores de los modelos (personalizadas) o eliminar el ruido y las motas de polvo del sensor.

¿Cuándo debería usarlo?

Habrá muchos que opinen que siempre debemos usar RAW… pero yo creo que no.

Es verdad que el resultado final es mucho mejor y además aprenderemos algo importantísimo con este formato, como lo es saber BORRAR fotos que no nos han salido bien (cuando nos vemos faltos de espacio afinamos mucho mejor la selección) o no disparar a lo loco. Pero también es verdad que hay ocasiones en las que no nos vale la pena disparar así. En dos ocasiones, principalmente:

-Cuando no tenemos ni idea de procesar o no nos interesa.

-Cuando vamos a un cumpleaños o una fiesta de amigos o familia.

Cuando no nos interesa procesar las imágenes, es obvio que no deberíamos usar RAW. Y cuando no tenemos ni idea… hay que tener cuidado, porque podemos fastidiar mucho un trabajo si tenemos todas las fotos en este formato y no sabemos hacer nada con ellas. Si no nos vemos seguros, mejor disparar en JPEG o en el formato JPEG+RAW que ya tienen casi todas las cámaras. Esta opción nos da los dos archivos.

Cuando vamos a fiestas, cumpleaños, viajes familiares, etc. no nos vale la pena hacer las fotos en RAW. Simplemente porque suele primar más la cantidad que la calidad, mejor que las fotos sean de todos nuestros amigos o nuestra familia disfrutando y podamos captar todos los momentos y hacerlas todos los días que tener cuatro obras de arte y nada más. Si hay otra cámara, mejor puedes dedicarte a ser artístico y disparar en RAW, pero si el objetivo es hacer fotos sin más…

Diferencia entre dos fotografías tomadas en JPG y RAW

Diferencia entre dos fotografías procesadas en JPG y RAW

Procesada con idénticos parámetros para que se aprecie la falta de contrastes, etc.

Otros tipos de edición

En la anterior entrada hablábamos de la edición fotográfica y los distintos programas que pueden servirnos para procesar y/o retocar nuestras fotos. Este tipo de software hace que cada vez sea más sencillo conectar nuestra cámara al ordenador y obtener resultados rápidamente.

Pero no siempre podemos tener nuestro ordenador con nosotros y a veces necesitamos una edición rápida o simplemente más cómoda. Con las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos años, podemos editar una fotografía rápidamente en cualquier momento y lugar. Ya sea para nuestro smarthphone o en una tablet, cada día nacen nuevas aplicaciones destinadas a hacer nuestras tareas más fácil, rápida y cómodamente.

Como ya vimos con la iPhoneografía, existen infinitas aplicaciones que nos permiten editar. Yo, personalmente, utilizo el iPhone para las fotos que tomo con él y el iPad para las de la réflex o la compacta. Aún así, hay ocasiones en las que es necesario abrir el ordenador y echarle más tiempo y ganas… cada día son más completas, pero hay muchísimas cosas aún que un dispositivo móvil no es capaz de hacer. No es recomendable que usemos estos dispositivos para trabajos más serios o profesionales de momento, ¡no son tabletas gráficas!

Apps que uso

Snapseed

Es la app por excelencia para fotografía en iPhone y iPad. No es de lo más profesional que hay, pero encontraremos los ajustes necesarios para mejorar nuestras fotos, así como filtros y otras utilidades para formato. Tiene la excelente opción de editado por zonas y la opción de comparar la editada con la foto original. Se pueden hacer apaños muy decentes, pero yo no suelo utilizarla para nada más que las fotografías hechas con dispositivos móviles y las de la réflex cuando quiero subir alguna a Facebook y necesita un procesamiento rapidito y sencillo.

Iris

De momento no está adaptada para iPad, por lo que es un poco difícil de usar para fotografías que no han sido tomadas con el propio teléfono. Cuenta con un gran número de filtros y ajustes para la edición de nuestras fotos, permitiéndonos modificar desde el histograma hasta la dominancia de colores y también podemos aplicar máscaras. De momento es óptima para el procesamiento de fotos móviles, como las que usamos para subir a Instagram, pero hace que los archivos más grandes pierdan mucha calidad.

Filterstorm

Aunque existen varias apps de Adobe Photoshop para iPad, las malas críticas respecto a ellas me han hecho huir de gastarme el dinero en programas que luego no usaré. Por ello, descargué Filterstorm, una aplicación conocida como “el Photoshop del iPad” que da muy buenos resultados.

Cuesta un poco acostumbrarse a usar herramientas así con los dedos, pero vale la pena. De hecho, los hay que se han hecho con un bolígrafo especial para su tablet. Tiene todo lo que podríamos desear, desde ajustes básicos hasta editado por capas. Además, el precio es muchísimo más bajo que Photoshop Touch y nos da la oportunidad de subir a la versión Pro para acceder a más prestaciones.

Photoshop para iPad y Android