Jonathan Hobin retrata las grandes tragedias… con niños

In the Playroom‘. Es el nombre de la serie que ha creado este canadiense, que recrea algunas de las noticias de mayor impacto en los últimos años utilizando a niños como protagonistas.

Jonathan Hobin

La serie ha traído consigo mucha polémica, no todos han visto con buenos ojos el trabajo del autor y hay quienes incluso lo han descrito como morboso y de mal gusto. Tanto el fotógrafo como los padres de los niños que han participado han recibido duras críticas.

Y es que, cuando vemos las imágenes, se nos viene a la cabeza en qué grado entenderán los pequeños modelos lo que significa cada foto. Si están simplemente jugando o si realmente asimilan el mundo en el que viven aunque la mayoría de los adultos se empeñen en proteger sus mentes del horror cotidiano y hasta dónde llega el impacto de la información a la que están expuestos cada día. Hobin, al fin y al cabo, ha creado una metáfora de la catástrofe y de lo poco conscientes que somos de la influencia que tiene el mundo “de los mayores” en los críos.

Podéis ver la galería completa aquí, pero os dejo alguna de las escenas de ‘In the Playroom’. Que las disfrutéis:

The Twins

Seal Heart

Got Him

Boxing Day

A Boo Grave

Proyectos fotográficos anuales

En enero siempre nos entran las ganas de cambiar… “Año nuevo, vida nueva”, pero normalmente solemos hacernos los mismos propósitos año tras año (ir al gimnasio, dejar de fumar, tirar los trastos, aprender inglés…) y quizá no hayamos valorado ningún buen propósito como fotógrafo en potencia para 2013.

No se trata de proponerse sin más ser mejor fotógrafo, sino fijarse unas metas definidas. Para esto hay que ser realista y tener bastante claras nuestras carencias y nuestros objetivos. Puede que queramos aprender a usar Photoshop o alguna herramienta de procesamiento que no dominemos, centrarnos más en un estilo concreto o simplemente retomar la fotografía o ser más constantes porque tenemos la afición un poco abandonada… sean cuales sean, una buena forma de conseguirlo es ponernos a nosotros mismos un reto fotográfico que nos obligue a cumplirlo.

Todos hemos oído hablar de los proyectos 365, que consisten tomar una foto diariamente durante todo un año. Muchos aficionados lo hacen y en redes como Flickr o 500px encontraremos infinidad de usuarios que lo han llevado a cabo (y algunos más de una vez) donde podemos ver la eficacia que tiene hacerlo. Al obligarnos a nosotros mismos a hacer una foto al día, también nos estamos obligando a mejorar, a ser más creativos y a esforzarnos cada vez más.

Pero no son las únicas iniciativas fotográficas que existen, también hay quienes hacen un proyecto de 52 semanas. Tomarse la molestia de hacer una fotografía al día (con su correspondiente planificación, la toma, el procesamiento y/o retoque, subirla a nuestro blog, etc.) no es un lujo que todos el mundo pueda permitirse. A veces no tenemos los medios, el tiempo o simplemente las ganas para hacerlo y es mejor no empezar algo que sabemos que vamos a dejar a medias. De ahí nace la alternativa de esta otra opción, muy recomendable también: haremos una foto semanalmente, todos los días de la semana.

Yo, por mi parte, he empezado un 52 semanas… ¡suerte a todos los que hagáis un proyecto nuevo este 2013!

1/52  Conversation with self

1/52 Conversation with self

¿Qué hago si no sé qué cámara elegir?

Papá Noel, los reyes magos, las promociones… muchos aprovechan la Navidad para comprarse una cámara de fotos nueva o cambiar de réflex. En muchas ocasiones no nos decidimos entre varios modelos pero, antes de hablar de eso, repasaremos un par de puntos:

-¿Qué tipo de cámara necesito?

Como hemos visto en post anteriores, hay que ir paso a paso. No tiene mucho sentido que nos gastemos una millonada en una cámara que no vamos a usar y hay que tener claro para qué la queremos y ser realistas. Si bien es cierto que no debemos conformarnos con cualquier cosa, tampoco podemos dejarnos seducir por modelos que no vamos a poder o a saber utilizar.

Es decir, si lo que queremos es hacer fotos en nuestras reuniones familiares, cuando nos vamos de fiesta, etc., mejor que nos hagamos con una digital compacta. Si, por el contrario, queremos embarcarnos por primera vez en la fotografía por nuestra cuenta, lo mejor es que optemos por una réflex de gama baja. También puede ocurrir que queramos pasar de la gama baja a la media o la profesional.

Algunos modelos de Canon

-¿Seguro que lo que necesito es una cámara nueva?

Si queremos pasar de compacta a réflex porque hemos descubierto que lo nuestro es la fotografía, por supuesto que sí (aunque existen modelos bridge más que aceptables). Pero si ya tenemos una réflex, ¿de verdad nos vale la pena adquirir un cuerpo nuevo?

Antes de gastarnos el dinero en algo, debemos preguntarnos a nosotros mismos si lo necesitamos verdaderamente o es un capricho. Yo nunca recomendaría a alguien que se comprase un cuerpo nuevo simplemente porque otro es “mejor” que el suyo. ¿Mejor por qué? Un modelo de la misma gama que sale un año después que el tuyo no es necesariamente mejor… de hecho es, simplemente, más nuevo.

En mi opinión, solamente debemos reemplazar nuestro cuerpo cuando el nuestro tiene algún problema (avería irreparable) o cuando ya no nos da más de sí y no nos permite conseguir cosas que necesitamos (cambio de gama).

-¿No será que necesito otra cosa?

Quizá lo que necesitas es una óptica nueva. Siempre es mejor equipar bien nuestra cámara que no ir cambiándola y tener el mismo objetivo. Siempre será mejor ahorrar y tener una Canon Eos 60D equipada con varios buenos que comprarse una Canon Eos 5D, quedarse sin dinero y tener que usarla con una lente de kit durante años. Es como llevar un Jaguar con ruedas de monopatín…

-¿Me estoy conformando?

No te conformes, nunca. Y menos aún con estas cosas… la fotografía no es una afición precisamente barata como para que te gastes todos tus ahorros en algo que no vale la pena o no te va a servir. Por muy impaciente que estés, siempre es mejor esperar y seguir ahorrando hasta que nos alcance para algo que verdaderamente valga la pena que comprar cualquier aparato “normalito” porque no tenemos más dinero.

Una vez que nos hayamos planteado todo esto y estemos decididos, llegarán las dudas… ¿qué cámara es “mejor”? Normalmente dudaremos entre varios modelos, pero hay que tener en cuenta que por muchos foros, páginas, catálogos u opiniones que consultemos (que debemos hacerlo), las cámaras son “mejores” o “peores” para los usuarios, no en sí mismas. Lo mejor es investigar todo lo posible y decidir qué es lo que más nos conviene y con qué cámara seremos más felices.

Aún así, hay herramientas que nos ayudarán mucho. Una de ellas es la herramienta comparadora de cámaras de Snapsort. Solamente hay que introducir los dos modelos entre los que dudamos y nos ofrecerá una detallada comparación de cada uno, incluyendo la puntuación de los usuarios, el precio, las razones por las que comprar cada una, sus ventajas, opiniones de usuarios, fotos de su apariencia, etc.

¡Ánimo si vais a adquirir una cámara nueva y tomaos siempre todo el tiempo del mundo!

comparador

¿Y si llueve?

En verano vimos que podemos hacer fotografías en la playa y las maneras de proteger nuestra cámara de la arena… pero ahora que estamos en otoño, se acerca un fenómeno del que no nos libraremos hasta dentro de muchos meses: la lluvia.

Muchas veces nos habrá pasado que hemos querido salir a hacer unas fotos, se ha puesto a llover y nos hemos quedado con las ganas porque no teníamos nada con qué protegerla. Y es que es muy importante que la cámara no se moje, sobre todo si tenemos una de gama baja, pues su sellado y el material son mucho más mediocres que el de las gamas superiores y podemos tener un disgusto muy grande, tanto por el desgaste como porque el agua penetre dentro de la máquina. Vamos, que lo menos grave que nos puede pasar es que se empañen los cristales. ¿Qué hacemos entonces?

Lo mejor es estar preparado, para qué engañarnos. Podemos improvisar todo lo que queramos, pero si estamos de viaje en otro país (por poner un ejemplo) y de repente se pone a diluviar, poco vamos a poder hacer aparte de volver a guardar la cámara en la funda y taparla con el abrigo… Por lo tanto, seamos previsores.

Bolsas protectoras

Esta es la opción más “profesional”, por así decirlo. Estas fundas están hechas a medida y protegerán totalmente nuestra cámara del agua, aparte de darnos mucha facilidad en el manejo de la misma.

        

Hay muchas opciones para elegir, depende de cuánto queramos gastarnos…

Paraguas

Un método tradicional, de toda la vida, que requiere mucha paciencia y mucha mañana. Si tenemos un trípode o alguien que nos lo sujete, ¡perfecto! Si no… pues lo dicho, paciencia.

Y si tenemos un poco de mano…

Podemos hacer un “apaño” casero. En muchos sitios de Internet encontraremos mil opciones para hacer nuestra propia bolsa protectora con todo tipo de materiales, desde un chubasquero viejo hasta pantalones, bolsas de la compra… el caso es tener imaginación.

Y lo indispensable en todos los casos

Un filtro protector para la lente. Pero como somos muy buenos fotógrafos en potencia, se supone que ya lo tenemos y no lo despegamos de nuestro objetivo en ningún momento 🙂