¿Cómo edito mis fotos?

Quien te diga que para hacer un buen tratamiento fotográfico se necesita manejar Photoshop te miente.

En primer lugar, porque debemos diferenciar bien entre procesar una foto y retocarla. Procesar es, por así decirlo, adaptar el método del cuarto oscuro a la era digital. Gracias a la tecnología hemos podido conseguir en nuestras fotos lo que antes se conseguía con la química (y mucho más). Pero retocar es otro asunto, es más bien… “manipular” la foto. Es decir: quitar, poner, mover, arreglar y añadir cosas a una imagen. Es un arte en sí mismo y podemos encontrar cosas que nos dejarán perplejos de gente que sabe usarlo francamente bien.

Adobe Photoshop es un programa complejo de retoque de imagen con el que se pueden conseguir efectos impresionantes si se sabe cómo usarlo. Pero es difícil aprender y, si no tenemos paciencia o tiempo y no queremos conseguir de momento ese tipo de resultados, existen infinidad de alternativas. Además, no a todos los fotógrafos tiene por qué interesarles, eso debemos tenerlo muy claro.

El retoque fotográfico es como las cámaras. Hay que ir avanzando según nos lo pida el cuerpo. No debemos sentirnos avergonzados si al principio utilizamos programas más básicos para aplicar filtros o efectos determinados a nuestras fotos, ¡por algo se empieza!

Yo cuando comencé y hasta hace menos de lo que me gusta reconocer, usaba Picasa, un programa de Google que cataloga las fotos de nuestro ordenador y nos permite modificar el brillo, el contraste, la temperatura de color o la saturación, además de permitirnos aplicar filtros como el blanco y negro, granulado, etc.

No hay ningún problema en utilizar ese tipo de herramientas que nos ayudan, más que otra cosa, a corregir nuestros fallos de cálculo a la hora de disparar y mejorar nuestras fotos con efectos básicos.

Más adelante, podemos usar otro tipo de software más sofisticado, que nos brinda la oportunidad de modificar nuestras fotos más allá de la simple edición. Tenemos, por ejemplo, un programa que conocí cuando me compré la híbrida: Corel Paintshop pro.

Este programa es conocido popularmente como “el Photoshop para tontos” (que nadie se ofenda), ya que tiene efectos parecidos aunque es más limitado… pero es facilísimo de usar. Sin ese lío de capas, pestañas infinitas y millones de botones, podemos conseguir cosas muy decentes gracias a ese programita. Además, es mucho más barato que Photoshop.

Otro de Adobe que empecé a usar hace poco es Photoshop Lightroom, ya conocidísimo y muy usado por un gran número de fotógrafos. Podemos decir que es una versión descafeinada del Photoshop, en la que se han recopilado las funciones más usadas de este programa con una interfaz muy agradable y una usabilidad sencilla, aunque necesitaremos tiempo para adaptarnos si venimos desde abajo. Tened claro que este programa procesa, no retoca.

Fanatismos aparte, podemos explicar bien gracias a Apple la evolución en la edición fotográfica. Esta marca te ofrece de primeras iPhoto. Un programa gratuito con el que aprender a clasificar, organizar y procesar tus fotos con algunos ajustes y reajustes sencillos, muy parecido a Picasa. Nada del otro mundo, pero suficiente para alguien que está empezando a hacer sus pinitos y aprendiendo. Una vez que se nos ha quedado corto, ofrecen Aperture. Con este programa pasamos a ser pro(fessional) y se nos abre un mundo enorme y lleno de posibilidades de procesamiento fotográfico. Aperture usa las mismas bases que su hermano pequeño, por lo que es más sencillo aprender con él.

Ha sido creado para hacerle la competencia directa a otros programas, en especial a Lightroom, aunque no queda muy claro si hay o alguna vez habrá algún vencedor en esa guerra. Dicen que Aperture es más sencillo, más intuitivo y que tiene las mismas posibilidades y prestaciones que Lightroom, pero los fanáticos de Adobe defienden que Aperture es un “juguete” creado para aquellos que quieren creerse fotógrafos. No obstante, eso es lo que decían algunos usuarios de Photoshop cuando salió a la luz Lightroom y no debemos olvidar que la tecnología debe ayudarnos y que no es malo, sino todo lo contrario, que los programas que se desarrollen sean cada vez más sencillos.

Procesar una foto no debería estar al alcance de tan solo un puñado de entendidos. Y no debemos tenerle miedo al progreso… que cualquiera hoy en día tenga acceso a un buen equipo fotográfico y al material necesario para procesar sus fotos no debe hacernos desconfiar, nuestro trabajo y/o afición no corre peligro. Pero tampoco debemos olvidar que las herramientas solo ayudan, no hace milagros con nuestras imágenes.

Si bien es cierto que cada fotógrafo usa las herramientas de edición más adaptadas a su trabajo, no está de más conocerlas todas a nivel superficial para poder decidirnos. No importa si al principio usamos Picasa o iPhoto (sobre todo porque son gratuitos), seguro que nos va entrando poco a poco la curiosidad y el gusanillo nos lleva a ir aventurándonos con Lightroom, Aperture, Paintshop pro, etc. Conforme vayamos aprendiendo, más querremos saber y más podremos acercarnos a Photoshop o a cualquiera que sea el programa que queramos utilizar.

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