En la fotografía también hay reglas

En muchas ocasiones vemos algo raro a nuestra fotografía… pero, ¿qué es? El enfoque es correcto, los colores son buenos, no está sobreexpuesta ni subexpuesta… pero la seguimos viendo rara aún así, ¿¿qué le pasa??

La fotografía no es solo mirar, disparar y “lo que salga”, sino que también se rige por una serie de reglas universales llamadas “reglas de composición“. Son muchas y diferentes según con quién hablemos, pero existen algunas más importantes y esenciales a la hora de componer en fotografía. De hecho, nos daremos cuenta que no solo se aplican en las fotos, sino que en el mundo audiovisual, en el dibujo, el diseño, etc. están también muy presentes.

No tiene tanto que ver con la fotografía sino con la manera que tiene nuestro cerebro de procesar las imágenes que vemos. Por eso le vemos algo raro a una foto que está mal compuesta, porque a nuestro ojo hay algo que le suena “raro”, como si tuviésemos delante un libro escrito de derecha a izquierda o de abajo a arriba.

-El punto de interés

¿Qué sentido tiene una foto si no sabemos dónde mirar? ¿Y si miramos una imagen y no sabemos quién es el protagonista? ¿O no vemos a un lobo porque hay decenas de árboles delante? ¿O el músico callejero no tiene cuerpo porque hay una farola delante?

Esto no significa que tengamos que colocar a la persona protagonista o al objeto/animal/insecto, etc. luciendo en mitad de la foto o que solamente salga enorme ocupando toda la imagen, sino que debemos conseguir que la mirada se dirija hacia lo que nosotros veíamos en el momento de disparar sin distraerse con otras cosas. A veces, con simplemente  pensar antes de enfocar es suficiente.

-La dirección y el flujo

En una imagen, la mirada siempre se dirige de una parte a otra de la foto, como hacemos al leer (de arriba a abajo, de izquierda a derecha). A la dirección de la mirada se le llama flujo y el fotógrafo puede dirigirlo a su gusto con la ayuda de algunos recursos como la utilización de líneas (hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, diagonalmente…), de elementos que destaquen por encima de otros o la ilusión de movimiento que provoca establecer una dirección.

El corredor no solo marca la dirección, sino que también crea sensación de movimiento

Esta sensación es ilusoria porque, como todos ya sabemos, la fotografía es la captura de imágenes estáticas… entonces, ¿cómo puedo hacer que se sienta el movimiento? Con un dibujo se puede, ¡prueba a hacerlo con una foto!

-La gestión del espacio negativo y el relleno de encuadre

Fill the frame (rellenar el encuadre) es una de las reglas más importante y en la que más solemos fallar al principio aunque parezca de las más obvias. Tiene mucho que ver con el punto de atención de nuestra foto… ¿por qué íbamos a ocupar poco espacio en nuestra foto con lo que más nos interesa? Esto quiere decir que, cuanto más “grande”, mejor (a no ser que queramos resaltar que algo es inmensamente pequeño).

Nunca debemos intentar sacar demasiadas cosas en nuestra foto, mejor siete imágenes diferentes que una sola donde no diferenciemos nada.

Saber gestionar el espacio negativo es de suma importancia debido a que no tendremos que enfrentarnos a él en la inmensa mayoría de nuestras fotos, pero sí que está relacionado con reglas de composición tan importantes como el relleno de encuadre y la regla de los tercios.

¿Qué es el espacio negativo? Es un término adquirido del dibujo con el que denominamos a aquel espacio de la imagen que se encuentra vacío. Creamos un espacio vacío (negro, blanco o de cualquier color, a cualquiera de los dos lados del elemento central) para rellenar el resto de la fotografía.

-La repetición

Hay muchas veces que un solo elemento en toda la fotografía (como por ejemplo un globo rojo en mitad del cielo) es lo que estamos buscando… pero en otras ocasiones podemos encontrarle el sentido a nuestra foto en la pura repetición de elementos.

-El número tres

Una de las reglas que más me sorprendió al aprenderla fue la regla de los grupos de tres o la regla de los números impares… ¡porque lo hacemos sin darnos cuenta! En la fotografía hay una tendencia a decantarse por los números impares, sobre todo por los grupos de tres objetos/elementos.

Por así decirlo, inconscientemente huimos de lo que está equilibrado en exceso (como pueden ser los números pares) y apostamos más por los tríos o por las figuras únicas que por las parejas o los grupos de cuatro.

-Las dimensiones

Aunque nosotros vemos en el mundo real tanto la escena principal como el fondo, la fotografía no es en tridimensional. Por eso es tan importante definir un frente y un fondo y conseguir que la foto no sea plana.

Uno de los recursos que más nos ayudará es la profundidad de campo, que permite diferenciar con bastante fuerza lo que hay por delante y por detrás de nuestro punto de atención.

-Los colores

B&n y color aparte… la cromoterapia es importante hasta el punto de que la combinación de colores rige nuestra vida de tal forma que hasta condiciona la ropa que nos ponemos. Hay colores que pegan o no pegan y colores que, según se combinen de una manera u otra, transmiten diferentes sensaciones.

Existen los colores fríos (azul, verde, morado…) y cálidos (rojo, amarillo, naranja…) que se encuentran ligados a factores psicológicos que nos hacen asociarlos con diferentes situaciones y sentimientos. La psicología del color es muy estudiada en el ámbito audiovisual, pero sobre todo en la publicidad, para la que la imagen es esencial.

En resumen, el color es importante porque, con él, podremos transmitir diferentes cosas con nuestra foto.

-El marco natural

Un recurso que nos puede ayudar a crear un punto de interés claro es el enmarcado natural. Podemos usar desde marcos de verdad (puertas, ventanas, agujeros…) como marcos orientativos como ramas, puentes, el hombro de la gente que hay delante…

-La regla de los tercios

Para mí es, sino la más importante, una de las más relevantes y a la que más atención debemos prestarle cuando hagamos fotografías. Tal y como la regla del número tres, nos daremos cuenta de que solemos seguir la regla de los tercios sin darnos cuenta. Todos hemos oído hablar de ella aunque no sepamos lo que es o no nos quede realmente claro en qué consiste… pero una vez la entendamos veremos cómo el aplicarla cambia totalmente nuestras fotos.

La regla de los tercios deriva de la proporción áurea. Se dice que, si dividimos cualquier cuadro de un museo en cuadrículas iguales de 3×3, las intersecciones de esas cuadrículas marcan los puntos de interés. Los elementos más importantes de las obras de arte se encuentran sobre esas intersecciones.

Con la regla de los tercios ocurre lo mismo: dividimos la imagen en tres tercios y los cuatro puntos de intersección serán los que marquen los puntos de interés de la foto fuera del centro. A estos puntos se les conoce como puntos fuertes.

Al principio nos costará identificar esos puntos fuertes en las imágenes que tenemos ante nuestros ojos, pero acabaremos haciéndolo inconscientemente. No obstante, muchas cámaras traen ya una rejilla en la pantalla de previsualización o incluyen guías en el visor.

Podemos encontrar una explicación fantástica aquí.

Existen más reglas de composición en la fotografía, por supuesto, pero estas son las que yo considero más relevantes y que un fotógrafo en potencia debe conocer primero. Son reglas que debemos intentar aprender e interiorizar para poder aplicarlas y empezar a mejorar nuestras fotos.
¿Siempre hay que seguirlas? Pues no, las reglas están para romperse… pero desde luego no podemos pretender hacerlo sin conocerlas previamente. Para hacer algo mal y que nos salga bien lo primero es saber qué se está haciendo.

30 tonterías que hacemos al principio

Seguramente hay alguna que se me escapa… pero estas son las más comunes, los errores que yo cometí y que a diario veo cometer a los demás. ¿Cuáles eran vuestras tonterías?

1. Creer que ya somos fotógrafos

Ya lo hemos dicho, el simple hecho de tener una cámara no nos convierte en profesionales. Somos fotógrafos en potencia.

2. No leer el manual de instrucciones o buscar en Internet para saber qué es o cómo funciona cada cosa

No es imprescindible leer el manual… pero no está de más. Hay muchas veces que buscamos como locos en Google para qué sirve esa función tan rara de nuestra cámara y la respuesta viene clarísima en las instrucciones.

3. Sujetar mal la cámara o llevarla sin cuidado

No sostener adecuadamente la cámara, además de provocar que las fotos no salgan tan bien como deberían, conlleva algún que otro accidente. Se nos puede resbalar y se pueden llegar a hacer mucho daño. Aún así, se nos puede escapar de las manos en alguna ocasión, por lo que hay que llevar siempre la correa atada a la muñeca o al cuello.

Además, llevándola colgada de cualquier manera es posible que suframos algún tirón o que la golpeemos contra algo. Mucha gente dice “no, no, si yo controlo mi espacio”. Sí, controlas tu espacio, pero es imposible que controlemos el entorno.

ASÍ SI

Correa enganchada en la muñeca y sujetando con las dos manos el cuerpo y el objetivo

Igual que la anterior, pero sujeta al cuello

ASÍ NO

Agarrándola de cualquier manera, teniendo la correa como un estorbo en vez de una ayuda

La postura clásica de los iniciados: una mano a cada lado y la correa colgando o en una mano

4. No saber dónde dejamos la tapa

En las cámaras compactas y las semi-profesionales la tapa del objetivo suele estar unida a la cámara… pero en las réflex no. Debemos tener cuidado y controlar siempre dónde está si no nos queremos llevar un disgusto. Está bien metérselo en el bolsillo o en la funda de la cámara, pero nunca hay que dejarlo por ahí porque lo más probable es que nos olvidemos de recogerlo cuando terminemos.

5. Recargar la batería antes de salir de casa y vaciar la tarjeta de memoria

Cuando seamos novatos nos pasará más de una vez… que no nos acordamos de poner la batería a cargar y, cuando llegamos a algún sitio, tomamos unas cuantas fotos y ¡puf! Adiós, batería. Siempre debemos comprobar su estado y recargarla antes de salir de casa. Y lo mismo ocurre con la tarjeta de memoria. Cuando tomemos fotos, debemos volcarlas en el ordenador y guardarlas bien, aunque no las vayamos a tocar aún. Si salimos de casa con la tarjeta llena y no hemos guardado esas fotos, no las podremos borrar ni tampoco tomar otras nuevas.

6. Tener una sola tarjeta de memoria ENORME en vez de una cuantas más pequeñas

Imagina que te vas de viaje y al tercer día… ¡se estropea la tarjeta! Te quedas sin las fotos que has hecho y sin las que podrías haber tomado el resto de los días. ¡Sé previsor!

7. Dejar la cámara en casa por pereza

¡Nunca! Nos vamos a arrepentir. A veces no nos queda otra que no llevarla porque no podemos, pero porque no nos apetece… nos vamos a arrepentir.

8. Hacer decenas de fotos a lo loco y no querer borrar ninguna aunque tengamos la tarjeta hasta los topes

Borrar nuestras fotos es un trabajo duro de aprender… sé que duele, pero a veces hay que saber identificar una mala fotografía. Incluso unos segundos después de haberla tomado.

9. Borrar demasiadas fotos

Tampoco nos pasemos. Hay algunas fotografías que no nos convencen, pero que luego en el pc podemos sacarles partido.

Fotografía de dummies.com

10. No hacer copia de seguridad de las fotos

¿Y si a nuestro ordenador le pasa algo? ¿Y si se nos estropea el disco duro? ¿Y si…? Siempre hay que tener nuestras fotos guardadas en más de dos sitios, por si acaso.

11. Procesarlas y guardar solo esas, sin saber dónde están las originales

Ya sea para hacer cambios más tarde, para procesarlas de otra manera, por manía… o por si alguien nos la copia o hay que demostrar que es nuestra. Conservar el original es importantísimo, no hay que borrarlo nunca por muy bien que nos haya quedado una vez procesada.

12. Creer que nunca no pasa nada si alguna foto nos ha salido un poco movida

A veces queda bonito, pero no siempre. Hay que tener mucha suerte para que podamos aprovechar una fotografía movida, pero normalmente deberíamos comprobarlo, pararnos e intentar hacerla de nuevo.

13. Disparar primero, preguntar después

Disparar sin pensar al principio está bien. Las casualidades existen y hay muchas fotos que salen bien por suerte, accidente o como queramos llamarlo… pero comprobaremos que, a la larga, nuestro trabajo mejora cuando nos paramos a pensar a qué queremos hacerle la foto y cómo deberíamos hacerla.

14. Descuidar el enfoque y no preocuparnos por la diferencia entre el manual y el automático.

No nos paramos a mirar qué es lo que ha enfocado nuestra cámara o descartamos fotos porque el AF no es capaz de enfocar algo, sin pensar siquiera en que manualmente sí podremos.

15. Usar el flash integrado en la oscuridad

Los flashes integrados en las cámaras suelen ser bastante limitados. No suelen tener un alcance más allá de los 4 metros y normalmente, en la oscuridad, veremos el suelo iluminado y el resto de la foto oscura. Suele provocar el efecto de los ojos rojos y las fotos son muy opacas. Nada que no se pueda arreglar con un trípode o con un flash externo potente.

16. No atender al ISO y sustituirlo con el automático + flash

El ISO está para algo, amigos. Más adelante lo explicaremos bien, pero de primeras debemos saber que, aumentando la sensibilidad ISO, podemos captar más luz.

17. Creer que + megapixeles = + calidad

Para que nos entendamos, los megapíxeles son una medida de tamaño. Es la forma en la que se numera la resolución o mejor dicho… el tamaño en que podemos imprimir o ver en el ordenador una fotografía sin que pierda calidad. Cuantos más megapíxeles, más la podremos ampliar.

“La cámara de mi móvil tiene más megapíxeles que la tuya, es mejor”. Ehm… no necesariamente. Si bien es verdad que la cantidad de megapíxeles es un factor condicionante, no es determinante. Con los mismos megapíxeles, la cámara de un teléfono móvil hace fotos “peores” que una cámara digital… y esto es porque no solo los megapíxeles son lo importante, también hay que tener en cuenta la óptica que usemos y el sensor y el procesador de nuestra cámara.

Fotografía de Microsiervos.com

18. Pasar olímpicamente de las reglas de composición

Que vale, que tú quieres darles otra perspectiva porque te parece que eres lo más original y visionario del universo… pero es que para romper las reglas hay que saber antes cuáles son.

19. No fijarse en lo que hay en el fondo de la foto

Muchas veces tenemos una foto que nos parece perfecta, genial, una obra de arte. Y cuando la abrimos en el ordenador… ¡espera! Madre mía, resulta que hay un cable enorme que corta la fotografía, un señor en medio que no podemos quitar, un gesto extraño o que ha pasado alguien por detrás y resulta que nuestra modelo tiene dos barbillas. Puede pasar cualquier cosa, por lo que debemos comprobar nuestras fotos y hacer zoom en la pantalla de la cámara para comprobar que no hay nada raro. Al igual que cuando están movidas, no nos cuesta nada pararnos y hacerlas otra vez, no nos vamos a arrepentir.

 20. Disparar solo en JPEG
Esto también es normal. No tiene ningún sentido disparar en RAW si no sabemos nada de edición y procesamiento fotográfico o no tenemos intención de saberlo. Ya analizaremos con profundidad la diferencia entre RAW y JPEG, pero no nos preocupemos de momento, ¡siempre hay tiempo de cambiar!

21. No controlar las horas a las que es mejor hacer fotos

Más de una vez nos ocurrirá también que visitamos un parque del que hemos visto fotos preciosas y a nosotros nos salen mal, pero no conseguimos identificar qué es lo que falla. Suele ser la luz, esa gran enemiga del fotógrafo amateur. No es lo mismo hacer una foto a las 10 de la mañana o a las 18 de la tarde que a las 15h. Cuando el sol está muy alto la luz y las sombras son duras, mientras que por la mañana o al atardecer es más suave.

En fotografía hay un término en el ámbito de la iluminación natural, “la hora azul” (justo después del amanecer) y la “hora dorada” (al atardecer). Son dos momentos en el día en los que las condiciones de luz y de temperatura del color son ideales: agradables, suaves, difusos y poco agresivos. Podemos informarnos de cuándo se dan en cualquier punto del planeta y aprovecharlos. Un sitio muy recomendable es Golden Hour.

22. Pensar que el tiempo puede condicionar tu fotografía

“Hoy llueve, no salgo”. ¿Y por qué no? Podemos obtener fotografías diferentes y originales cuando llueve, en las tormentas o cuando hace mucho calor (¡las calles estarán desiertas, ¡solo para nosotros!). Siempre y cuando protejamos nuestro equipo, no pasa nada.

23. Abusar de los efectos (b&n, hdr…)

Esto es un fallo, pero no está de más. Cuando descubrimos un nuevo efecto, siempre lo usamos hasta la saciedad. Yo lo llamo fases, como la fase b&n, la fase viñeteado, la fase HDR… ¡Hay que probar! Luego nos daremos cuenta que no hace falta que todas las fotos lleven los mismos efectos, que cada una nos pedirá el que necesita.

24. Querer proteger tanto nuestra foto con la firma que no se vea

Esto es un clásico. No está mal añadirle tu firma o una marca de agua a la foto cuando la cuelgas en Internet… pero no nos pasemos. Con un poquito es suficiente, pues si tapamos la fotografía la gente solo sabrá que el archivo es nuestro y no podrá apreciar qué es lo que está viendo.

25. Ofendernos cuando nos critican en vez de aceptarlo, contrastarlo y aprender

No hay mucho que añadir. Cuando alguien nos indique que estamos haciendo algo mal, no seamos orgullosos. Aceptémoslo y cambiémoslo. Pero no de primeras, porque no siempre los demás tienen razón. Muchas veces debemos sonreír y correr hacia un amigo fotógrafo, un experto o nuestro ordenador para buscar si es cierto o no lo que nos han dicho y cambiarlo si se da el caso.

26. Comprar equipo sin mirar en Internet gente que lo tenga y resultados que ofrece

De cada cosa que queramos o necesitemos, encontraremos infinidad de reseñas, valoraciones, pruebas y opiniones de usuarios que ya lo han comprado o probado antes que nosotros. Antes de gastarnos el dinero, debemos hacer un poco de trabajo de investigación para no llevarnos chascos, ya que los vendedores siempre nos lo ofrecerán todo como algo revolucionario, buenísimo y potente.

Si queremos saber, por ejemplo, si un objetivo que hemos estado mirando vale la pena, es tan sencillo como poner su nombre en Google para comprobar la experiencia de otros usuarios… ¡además de que podemos ver las fotos que ellos han sido capaces de hacer con él!

27. Creer que necesitamos mil cosas para hacer una buena fotografía

Nada. Para la mayoría de nuestras fotos con tener dos manos, dos ojos y una cámara será suficiente.

28. Tirar de zoom en vez de acercarnos

Mejor dar un par de pasos que darle al zoom… siempre. A no ser que lo que queramos sacar esté demasiado lejos o muy alto, claro.

29. Fotografiar estando tensos

Relájate, no te juegas nada. La fotografía puede ser muchas cosas: un hobby, un arte, un trabajo… pero para nada es algo sobrio. Si alguien es fotógrafo (en potencia), lo es porque disfruta con lo que hace. Debemos estar tranquilos y cómodos, haciéndolo de la manera más natural posible y sin prisas. Si estamos tensos o nerviosos no lo haremos bien (y además es perjudicial en caso de que estemos haciendo retratos, pues los modelos se pondrán más nerviosos aún).

30. No tirarse al suelo o subirse a los árboles

Esto es imperdonable. Siempre hay que buscar la mejor perspectiva para nuestras fotos. Es inconcebible un fotógrafo que no quiere agacharse o tumbarse en el suelo para no marcharse la ropa o que no se sube a algún sitio por miedo a caerse. El ansia por hacerlo bien tiene que pesarnos más que el miedo o los prejuicios, siempre y cuando seamos precavidos.

Un fotógrafo subido a un andamio en Sol (¡con la correa bien sujeta al cuello!)

Mi cámara pt6. Cámara réflex digital de gama alta

La cámara de las cámaras, la máquina de la fotografía por excelencia. Es de esas que estamos acostumbrados a ver en la tele en manos de los fotoperiodistas o de los profesionales que hacen reportajes de boda, books de modelos, etc., pero muy pocas veces por la calle.

Esto se debe al precio, no nos engañemos. Aunque sea muy complejo usarlas para alguien sin experiencia fotográfica, si fuesen más baratas todo el mundo tendría una y dispararía en modo automático, flipando con la calidad aparente que tendrían sus fotos de recuerdo de las vacaciones de Torrelodones.

Por desgracia, suelo ver por las redes sociales fotografías de gente que tiene cámaras así y que, como están aprendiendo, las hacen en modo automático y las retocan con poco conocimiento, normalmente con software básico como Picasa o iPhoto… y parece que las hacen con la Blackberry en vez de con estas grandes herramientas. Son fotos pixeladas, con una saturación y una iluminación pésimas, faltas de contraste y erróneamente compuestas. Es una verdadera pena ver fotografías de novato con estas cámaras… como obligar a Pavarotti a cantar un tema de Pitbull.

Imagen perteneciente a http://www.pixiq.com

¿Por qué no queremos una cámara así?

  • Porque es cara y un simple aficionado no la amortiza.
  • Porque son cámaras pensadas para profesionales.
  • Son más un instrumento de trabajo que un hobby.
  • Porque no es el momento, tiene demasiadas funciones que no sabríamos usar. Estas cámaras requieren mucha experiencia.
  • Pesan demasiado como para usarlas solamente para retratar momentos de nuestros viajes o paseos.
  • Porque cada vez que usas una máquina así en modo automático, muere un gatito.

¿Por qué queremos una cámara así?

  • Son lo más de lo más.
  • Nos permiten un uso profesional completo.
  • El nivel de ISO llega a cifras impresionantes.
  • Si el AF de la gama media triplica en calidad el de la gama baja, podemos hacernos una idea…
  • El disparo en ráfaga deja boquiabierto a cualquiera
  • Porque soportan condiciones extremas, temperaturas y ambientes poco propicios, tienen un chasis más que robusto y el sistema de sellado la protege de la suciedad, el polvo y la humedad.
  • Puedes pasar a RAW con solo pulsar un botoncito.
  • El video HD tiene una calidad excelente.
  • Por sus comandos, memoria, resolución, pantalla… y un larguísimo etcétera.
Sigo diciendo que no es imposible comenzar con una cámara de alta gama como una Canon Eos 5d o una Nikon D800, aunque me gustaría mucho ver buenos resultados de esas cámaras en manos de un novato autodidacta. Ya ni hablemos de modelos como la  Canon Eos 1D o la Nikon D3s… Y si por la razón que sea hemos ido a dar con una cámara de gama alta… busquemos ayuda como clases, cursos, etc. Siendo autodidactas rara vez nos irá bien y se nos quedará más que grande.
Como hemos mencionado, la cámara no convierte al fotógrafo e irse a por la más cara no nos va a dar buenos resultados por arte de magia, probablemente lo contrario. ¿Que nos conformamos con lo que la cámara “nos hace” en modo automático, sin saber enfocar y haciendo las fotos de cualquier manera sin tener unas nociones mínimas de composición o iluminación? Estupendo, pero para eso no desembolsemos una pasta tan gansa y no malgastemos la potencia de una herramienta profesional de esa manera. Compremos una cámara réflex de gama baja.

Mi cámara pt5. Cámara réflex digital de gama media

Este es el paso previo a la gama alta, por lo tanto, el penúltimo escalón en lo que se refiere a cámaras.

A simple vista, la diferencia entre la gama baja y la gama media no es demasiado grande, pero si la analizamos de cerca encontramos mucho más (aquí podemos verlo en fotos). Puede parecer que este paso es prescindible y que podemos evolucionar más rápido si cuando la gama baja se nos queda más corta pasamos a la gama alta, total… mucha gente lo hace, pero aquellos que estamos aprendiendo de manera autodidacta con una baja, por muy bien que la controlemos, flipamos teniendo entre las manos una cámara de gama alta.

Canon Eos 60D

Puede aprenderse perfectamente, pero para eso debemos llevar bastantes años dentro de la fotografía o emplearemos muchísimas más horas y más esfuerzo si somos autodidactas. No volveremos a repetir lo del orden natural de las cosas y el asunto de los 3 pasos con la guitarra, por lo que me limitaré a explicaros las ventajas de una cámara de gama media con respecto a la de baja.

 En primer lugar, la calidad. Si las de gama baja nos parecieron caras, deberíamos echar un ojo a estas máquinas. No obstante, la inversión vale la pena. La calidad se paga, está claro, aunque nos saldrá bastante más barato si solamente compramos el cuerpo de la cámara y seguimos usando los objetivos que hemos ido comprando a lo largo del tiempo.

En segundo lugar, el cuerpo. Son más grandes, muy similares a las de gama alta y la empuñadura ya abarca toda la mano. Además, son más robustas y pesan más, ya que los materiales son mejores y no se usa tanto plástico en su fabricación. Otra ventaja es que tienen más resistencia al polvo y al agua que las de gama baja.

El visor es mejor y normalmente la pantalla es más grande y de más resolución, con más colores. Además tiene muchas más funciones y podemos ajustar la configuración de manera más precisa.

En tercer lugar, el control. Se acabaron las tonterías. Con la gama media nos introducimos de lleno en el mundo manual. Estas cámaras nos dejan controlarlo prácticamente TODO y vamos a alucinar con la cantidad de botones, modos y settings que nos vamos a encontrar.

Por último, las prestaciones. El AF (autofocus) es muchísimo más rápido, más preciso y le da mil vueltas al que es más que modesto en las cámaras de gama baja, sobre todo en el caso de Canon. Y la calidad del ISO aumenta notablemente. Con los mismos niveles de ISO podemos conseguir mejores resultados, ya que se aprecia un nivel de ruido menor.

Os pongo un anuncio de Nikon, que refleja perfectamente la idea que hemos ido perfilando en todos los post: tengas la cámara que tengas, sea cual sea tu estilo fotográfico… la fotografía se es y se vive.

100 consejos de un fotógrafo profesional

La semana pasada, Gizmodo publicó una lista de  tips, reglas y cosas que un fotógrafo debería saber escrita originalmente por Eric Kim (street photographer). La lista de Kim está en inglés, aquí os la dejo traducida al español. Algunos tips os servirán de mucho, algunos otros no. Es lo que tiene escuchar los consejos de otro fotógrafo, que siempre hay algunos que podemos aplicar a nuestro caso y otros que no, pero siempre hay algunos universales que todos deberíamos seguir. Yo he señalado en negrita los que me parecen más importantes y acertados.

Jazz hands.- Eric Kim

1. Solo porque alguien tenga una cámara cara no significa que sea buen fotógrafo.

2. Dispara en RAW. Siempre.

3. Las lentes de focal fija te ayudan a ser mejor fotógrafo.

4. La edición fotográfica es un arte en sí misma.

5. La regla de los tercios funciona el 99% del tiempo.

6. La macro fotografía no es para todo el mundo.

7. Los filtros UV (ultravioleta) funcionan tan bien como las tapas.

8. Sal fuera y saca fotos en vez de pasar las horas del día en foros de fotografía.

9. Captura la belleza en lo mundano y tendrás una fotografía ganadora.

10. Analógico no es mejor que digital.

11. Digital no es mejor que analógico.

12. No hay cámaras u objetivos mágicos.

13. Mejores objetivos no te dan mejores fotos.

14. Emplea menos tiempo mirando el trabajo de otros y más tiempo disparando tú mismo.

15. No te lleves la réflex (DSLR) a las fiestas.

16. A las chicas les gustan los fotógrafos.

17. Que conviertas tus fotos en b&n no las convierte automáticamente en “artísticas”.

18. La gente siempre desacreditará tu trabajo si les dices que usas Photoshop. En vez de eso, diles que las procesas en un “cuarto oscuro digital”.

19. No es necesario que le saques una foto a todo.

20. Ten por lo menos 2 backups (copias de seguridad) de todas tus imágenes. Como dicen en la guerra, dos es uno, uno es ninguno.

21. Ponte la correa del cuello y consigue una para la mano.

22. Acércate cuando haces fotos, normalmente eso las mejora.

23. Sé parte de la escena mientras haces la foto en vez de un voyeur.

24. Disparar agachado normalmente hace que tus fotos sean más interesantes.

25. Preocúpate menos por los aspectos técnicos y céntrate más en la composición.

26. Usa cinta adesiva negra en los logos que haya en tu cámara. Eso desvía la atención de ti.

27. Siempre subexpón unos 2/3rd´s al disparar a plena luz del día.

28. Cuantas más fotos hagas, mejores serán.

29. No tengas miedo de hacer muchas fotos de la misma escena con diferentes exposiciones, ángulos o aperturas.

30. Enseña solo tus mejores fotos.

31. Una point-and-shoot (compacta) sigue siendo una cámara.

32. Únete a un foto de fotografía online.

33. Critica el trabajo de otros.

34. Piensa antes de disparar.

35. Una buena foto no necesita explicación (aunque los antecedentes a menudo se añaden a una imagen)

36. El alcohol y la fotografía no son una buena mezcla.

37. Obtén inspiración de otros fotógrafos, pero nunca los idolatres.

38. El granulado es bonito.

39. Pasa de la mochila y consigue una bolsa mensajera. Esto hace que llevar tu cámara y tus objetivos sea mucho más fácil.

40. La simplicidad es la clave.

41. La definición de fotografía es: “pintar con luz”. Usa la luz a tu favor.

42. Encuentra tu estilo fotográfico y aférrate a él.

43. Tener un monitor secundario es lo mejor para el procesamiento fotográfico.

44. Silver EFEX pro es el mejor conversor de blanco y negro.

45. Lleva contigo la cámara a todas partes. A todas partes.

46. Nunca permitas que la fotografía entre en tu manera de disfrutar la vida.

47. No cuides en exceso tu cámara. Úsala y abúsala.

48. Haz fotos directas (straight photography).

49. Dispara con confianza.

50. La fotografía y la yuxtaposición son mejores amigas.

51. Imprime tus fotos en grande. Te harán feliz.

52. Dale fotos a tus amigos.

53. Dáselas a extraños.

54. No te olvides de enmarcarlas.

55. Las impresiones en Costco son baratas y se ven genial.

56. Sal y haz fotos con (un) amigo(s).

57. Únete a un club fotográfico o empieza uno tú mismo.

58. Las fotos son regalos geniales.

59. Hacerle fotos a extraños es emocionante.

60. Natural > posado.

61. La luz natural es la mejor luz.

62. 35mm (full frame) es la mejor lente focal “walk-around“.

63. No tengas miedo de subir el ISO cuando es necesario.

64. No necesitas llevar siempre el trípode contigo dondequiera que vas (maldita sea, yo ni siquiera tengo uno).

65. Siempre es mejor subexponer que sobreexponer.

66. Hacerle fotos a los indigentes con la intención de ser “artístico” es morboso. (Del original, exploitation)

67. Encontrarás las mejores oportunidades es las peores situaciones.

68. Las fotos siempre son más interesantes cuando incluyen el elemento humano.

69. No puedes “photoshopear” imágenes malas para que sean buenas.

70. Hoy en día todo el mundo es fotógrafo.

71. No necesitas volar a París para conseguir fotos buenas; las mejores oportunidades están en el patio de atrás.

72. La gente con réflex (DSLRS) que hace retratos con la empuñadura apuntando hacia abajo parece idiota.

73. Las cámaras son herramientas, no juguetes.

74. En términos de composición, la fotografía y la pintura no son muy diferentes.

75. La fotografía no es un hobby, es un estilo de vida.

76. Haz fotos, no excusas.

77. Sé original en tu fotografía. No intentes copiar el estilo de otros.

78. Las mejores fotografías cuentan historias que hacen que el que las ve quiera más.

79. Cualquier cámara que no sea negra llama demasiado la atención.

80. Cuanto más equipo lleves contigo, menos disfrutarás de la fotografía.

81. Un buen autorretrato es más difícil de hacer de lo que parece.

82. La risa siempre saca el verdadero carácter de la gente en la fotografía.

83. No parezcas sospechoso cuando haces fotos- mézclate con el entorno.

84. La fotografía de paisaje puede llegar a ser aburrida después de un tiempo.

85. Diviértete mientras haces fotos.

86. Nunca borres ninguna de tus fotos.

87. Sé respetuoso cuando hagas fotos de gente o de lugares.

88. Para hacer fotos naturales/expontáneas a la gente en la calle, es más fácil usar un gran angular que un teleobjetivo.

89. Viajar y la fotografía son la pareja perfecta.

90. Aprende a leer un histograma.

91. Una foto con ruido es mejor que una borrosa.

92. No tengas miedo de hacer fotos en la lluvia.

93. Aprende a disfrutar del momento, en lugar de tratar sin descanso de capturar la foto perfecta de ese momento.

94. Nunca hagas fotos con el estómago vacío.

95. Descubrirás mucho sobre ti mismo a través de tu fotografía.

96. Nunca mantengas escondida tu fotografía- compártela con el mundo.

97. Nunca pares de hacer fotos.

98. La fotografía es mucho más que simplemente hacer fotos, es una filosofía de vida.

99. Captura el momento decisivo.

100. Haz tu propia lista.