El apetito de fotografía

Hace tiempo decíamos que es importante que nunca te aburras en casa. Hablábamos sobre lo importante que es la práctica y todo lo que nos puede ayudar en muchas ocasiones practicar en casa cuando no vamos a salir a la calle. Y en casa no solo encontramos cartas, juguetes, libros, etc. También hay comida.

Y es que la comida es un recurso muy bueno para fotografíar, da mucho juego y podemos aprender mucho sobre enfoque, profundidad de campo o composición… Además podemos practicar con las series haciendo nosotros mismos una receta, desde que están los productos crudos hasta que el plato está preparado, con su correspondiente proceso.

Os enseño un par de fotografías de mi blog de foto recetas:

Nunca te aburras en casa

Ya hablamos de que deberíamos llevarnos la cámara cuando salgamos de casa porque nunca sabemos qué podemos encontrarnos… pero pasa lo mismo cuando no salimos de casa. Nunca debemos descartar ponernos a hacer fotos de lo que hay a nuestro alrededor, aunque estemos metidos entre cuatro paredes.

Nunca debemos aburrirnos. Cuando no sepamos qué hacer podemos usar lápices, muñecos, libros, etc. ¡Cualquier cosa! Nos sorprenderemos de cómo las horas pasan sin que nos demos cuenta y la cantidad de cosas que vamos a aprender… porque el más del 50% del aprendizaje es la práctica y gracias a algo tan mundano como unos cubiertos podemos aprender muchísimo sobre el enfoque, experimentar con la profundidad de campo, la luz… ¡y además procesando!

Algunos consejos:

1. Nuestros familiares pueden llegar a ser muy graciosillos… o simplemente no entienden qué estamos haciendo y le restan importancia. Por eso puede llegar a ser una verdadera molestia y nos entorpecerán mientras estamos haciendo fotos. Y nosotros también les molestaremos si estamos en medio. Debemos intentar estar solos en una habitación y no interrumpir a quien vive con nosotros, metiéndonos donde no molestemos y nadie nos moleste a nosotros.

2. Ponte cerca de una ventana. Por mucho que leamos… la luz se aprende con luz. Con la que entra por nuestros cristales aprenderemos las ventajas e inconvenientes de la luz natural y cómo aprovecharla y usarla en nuestro favor. También podemos crear pequeños ‘sets’ fotográficos en nuestro escritorio si queremos saber más sobre la fotografía de estudio.

3. No compres nada, usa lo que tengas en casa. Le puedes hacer fotos a cualquier cosa y seguramente tienes más que de sobra en casa, buscándolo puedes ejercitar mucho tu creatividad. Si no tienes muñecos, puedes usar material de oficina, libros, velas, cartas… Aprovecha también si tienes una mascota o niños pequeños en casa. Se aburrirán pronto de ti, pero seguro que consigues buenas fotos.

4. Usa elementos caseros en la técnica. Si algo está muy bajo, ponlo más alto subiéndolo a un libro. Si no ves bien, coloca cerca una lámpara, abre la ventana o cámbialo de sitio. Si no te inspiras, cambia de habitación (en el baño puedes echarle mucho rato intentando fotografiar las gotas que salen del grifo o la fruta de la cocina es muy buen recurso para un bodegón).

5. Intenta disparar en RAW, es muy buen momento para hacerlo y ver que no tiene por qué asustarte… ¡y luego procésalas! Vas a estar incluso más tiempo con Lightroom (por ejemplo) que haciendo las fotos, ya verás.

¿Qué estoy haciendo mal?: los errores más comunes en fotografía

Lo más normal cuando empezamos a ser fotógrafos en potencia es que nos creamos que lo hacemos todo bien porque la cámara “lo hace sola” y nuestros amigos y familiares van a ver todo lo que hacemos bonito… pero no es así. Cuando llevemos un tiempo haciendo fotos y echemos un vistazo a lo que hacíamos al principio probablemente nos horroricemos. Pero lo más importante para empezar a mejorar es saber exactamente qué es lo que les pasa a nuestras fotos para empezar a solucionarlo cuanto antes.

Anteriormente hablamos de las 30 tonterías que hacemos todos al principio, pero también debemos tener en cuenta ciertos errores que van más allá de nuestro comportamiento. Son errores visibles en nuestras fotos, fruto del desconocimiento, que dejan de aparecer en cuanto leemos un poquito sobre fotografía y ojeamos el manual de instrucciones de la cámara.

No saber usar la luz

Ya lo hemos dicho: la fotografía está basada en la luz. Por eso será nuestra mejor amiga si sabemos tratarla, pero también puede ser nuestra peor enemiga si no sabemos nada de ella. Comprobaremos como, tras estudiarla, comprenderla y probar con ella, acabaremos siendo capaces también de controlarla.

Los fallos más comunes que provoca el no saber usar la luz son:

-La trepidación

“Esta foto me ha salido movida”, solemos decir… y es que en situaciones con poca luz debemos haber leído un poco sobre la velocidad de obturación y la apertura. Si lo hemos hecho ya sabremos que, a cuanta menos luz, más abierto debe estar el obturador. Y cuanto más abierto, mejor será una velocidad más reducida. Para hacer fotos así, necesitaremos apoyar la cámara en alguna superficie o usar un trípode… porque, a no ser que tengamos un pulso de acero, el más mínimo movimiento provocará que la foto salga con trepidación.

 -Los ojos rojos

Está claro, ya lo sabemos todos: el flash de las cámaras provoca ojos rojos. ¿Por qué? Porque la luz se refleja, sin más. Es cierto que la mayoría de los software de edición incluyen actualmente una herramienta de eliminación de ojos rojos, pero es mejor no tener que recurrir a ella y evitarlo nosotros mismos en el momento de la foto.

El mejor consejo que puedo dar para evitarlo es: no usar flash. Siempre debemos buscar la luz (mejor aún si es natural, claro) antes que tirar de flash. Si no es posible o no tenemos trípode para aprovechar la luz que tenemos, lo mejor es evitar disparar frontalmente sin alejarnos ni acercarnos demasiado.

-Sobreexposición y subexposición

Si no sabemos regular la exposición según el lugar y el momento en el que nos encontremos, haremos fotos que salgan muy oscuras o demasiado claras. ¡Mejor subir un poco el ISO y cambiar la apertura y la velocidad que tirar de automático y pegar un flashazo!

-Colores raros

 No es cierto que haya momentos mejorespeores en el día para tomar fotos… pero sí es verdad que los hay más óptimos o “fáciles”. La luz demasiado intensa suele frustrar nuestros intentos de tomar una foto casi tanto como la falta de luz. Una forma de encontrar buena iluminación en exteriores es esperar a las horas doradas, en las que no hay ni mucha ni poca luz.

En interiores hay que evitar en lo posible las bombillas, flexos, etc. Ya lo hemos comentado: si puedes aprovechar las ventanas déjate de encender luces o flashes. Evitarás que tus fotos sean de colores indeseados.

No saber componer

Debemos tener muy claro que, por mucha técnica que utilicemos, si la foto falla en la composición podemos tirarla a la papelera. Aunque la luz esté perfectamente medida, la apertura y la velocidad hayan sido las adecuadas y el enfoque sea impecable, no servirá de nada porque la composición es lo que hace que nos entre por el ojo.

No solamente por el factor creativo y artístico, sino porque nuestro cerebro procesa las imágenes impresas de cierta manera y cuando los ojos ven algo distinto notan que algo extraño pasa. Igual que cuando leemos: hemos aprendido a leer de arriba a abajo, de izquierda a derecha, ¿qué pasaría si viésemos un libro escrito al revés?

Más adelante analizaremos las reglas de composición, pero podemos ver algunos de los peores fallos que cometemos si no hemos leído acerca de la composición fotográfica y no hemos educado a nuestro ojo consumiendo un número considerable de imágenes (un ejercicio que deberíamos hacer cada día y que no tendremos ni que proponérnoslo si de verdad nos gusta la fotografía y estamos en alguna red social). Ya lo hemos dicho, de los demás se aprende muchísimo.

-La fotografía no tiene ningún punto de interés

Nosotros hemos hecho la foto y sabemos de sobra qué es lo que estábamos mirando… pero la mayoría de las veces quien la observa no, porque hemos metido más de lo que deberíamos en el plano (ya sea gente, objetos o edificios). Siempre debemos centrar la atención de quien mira, ya sea utilizando la profundidad de campo, los marcos, los fondos que resalten al sujeto, etc.

No vemos al gato de tantas cosas que hay

-La foto tiene algo muy raro

“Por más que la miro, veo algo raro… y no sé qué es”. Claro, está mal compuesta. Cuando sabemos del tema son errores que se detectan muy rápido, pero si no, cuesta bastante. Puede pasarnos desde que nos saltemos a la torera la regla de los tercios (que en ocasiones podemos hacerlo, pero siempre hay que conocerla previamente para violarla), que no hayamos sabido gestionar el aire o espacio negativo en la escena o que no sepamos cómo dirigir la perspectiva con la mirada de quien sale en la foto o las líneas que aparecen en ella.

 -Maestros del recorte

Esto siempre pasa cuando empezamos porque nunca sabemos si usar zoom o cuándo debemos hacerlo. Siempre es mejor acercarse o alejarse que usar el zoom. ¿Que mi madre está sentada y no sabe en el plano? ¡Pues no le cortes la frente, da dos pasos hacia atrás! Siempre es mejor no hacer una foto que hacerla mal.

-La perspectiva

La perspectiva es una de las partes más elocuentes de la fotografía. Si vas a hacerle una foto a un niño, siempre es mejor ponerse a su altura que sacarlo desde arriba. Si sacamos un gran edificio, preferiremos colocarnos debajo y hacerlo desde abajo (contrapicado). Un pequeño insecto mejor desde arriba (picado)… ¿Por qué?

Porque los edificios desde abajo provocan una sensación de enormidad, los insectos parecen más pequeñitos desde arriba y una foto frontal de un niño normalmente nos transportará a su altura, como si fuésemos otro niño que lo mira. Los caminos siempre parecen más largos si se siguen de abajo a arriba y más aún si los sacamos desde el propio suelo y no veremos un lago igual si lo sacamos con una altura de dos metros que con una de diez.

Desenf… que no: Profundidad de campo

Muchas veces habremos visto una fotografía donde vemos una parte o un elemento perfectamente nítido y el resto de la foto desenfocada. Podemos pensar que es, simplemente, desenfoque selectivo… pero la profundidad de campo es un término algo más complejo que todo eso.

Este término es utilizado en el lenguaje fotográfico para referirnos al “espacio por delante y por detrás del plano enfocado, comprendido entre el primer y el último punto apreciablemente nítido reproducidos en el mismo plano de enfoque.” Hablando claro… la distancia focal en una foto sería la zona que se ve nítida.

Tendemos a pensar que la profundidad de campo solamente depende del enfoque, pero realmente no es así… no es simplemente un efecto, es en sí un recurso de composición que nos ayuda a destacar elementos o partes de nuestras fotos, a darles más importancia, a mostrar niveles que a simple vista no se ven…

¿Y cómo la consigo?

Lo primero a tener en cuenta es la apertura del objetivo. Cuanto menor sea la apertura (cuanto más cerrado esté), la profundidad de campo será mayor. Por lo tanto, cuanto mayor número f usemos, la zona nítida será más amplia.

En segundo lugar, debemos tener en cuenta la distancia a la que nos encontramos del sujeto o elemento al que le estamos haciendo la foto. Simplemente porque, cuanto más cerca estemos, menos será la profundidad de campo y menos destacará el elemento porque será muy poco lo que podamos ver por delante y detrás de él.

Y en tercer lugar, la distancia focal. Cuanto menor es la distancia focal de nuestro objetivo, mayor será la profundidad de campo. Por ejemplo, si hacemos zoom, estamos aumentando la distancia focal. Es decir, que si estamos ante tres flores y hacemos una foto y luego “ampliamos” la escena acercándonos con el zoom… es más fácil conseguir que una de ellas esté más nítida y destacada que las demás.

A mí esto no me sale: el enfoque

Ya sabemos que en las cámaras, si queremos, pueden hacerlo todo prácticamente solas. Pero, ¿por qué a veces lo hacen mal? ¿Por qué dicen que es mejor que lo hagamos mejor nosotros? ¿Es mejor el modo manual que el automático? ¿El AF no sirve para nada?

El enfoque automático (AF)

Lo primero que deberíamos saber del enfoque es que existen el AF (autofocus o enfoque automático) y el MF (enfoque manual). Un error básico es pensar que el AF es el modo en que nosotros no tendremos que preocuparnos del enfoque porque la cámara ya lo hace sola. Y es un error porque el AF es un sistema inteligente, pero aún así debe ser guiado. Vamos a ver cómo se puede optimizar todo lo posible el AF:

Punto de enfoque

Cuando miramos por nuestro visor al mundo, en la mayoría de las cámaras nos vamos a encontrar con que sobre el mundo que se abre ante nuestros ojos hay algo más… una cuadrícula de puntos de enfoque.

Esta cuadrícula tiene una misión más importante de lo que podemos pensar. El enfoque automático trabaja siempre a nivel del punto de enfoque que hayamos seleccionado. Ese punto será la referencia. Según veamos necesario, elegiremos un punto u otro desde el menú y será siempre donde debamos apuntar cuando estemos tomando la foto. Cuando el AF consiga enfocar, ese punto se pondrá en rojo (siempre hay que darle tiempo para enfocar  manteniendo el disparador pulsado solo a medias).

Cuando se utiliza el AF en los 9 puntos, la cámara suele intentar seleccionar los elementos que están más cercanos y los enfoca. Seleccionando el punto de enfoque, seremos nosotros los que le diremos a la cámara a partir de dónde debe empezar a enfocar en la escena. Además, podemos enfocar a un punto y luego movernos cambiando el encuadre sin soltar el botón. Se mantendrá el punto que hemos elegido aunque hayamos modificado la vista.

Modo AF

Pero esto no es lo único. Si siempre que utilizásemos el autofocus la cámara se comportara igual, dejaríamos de utilizarlo. Hay que conocer otra función que en muchas ocasiones nos será de muchísima ayuda, que también podemos configurar a nuestro gusto: los modos AF. Al igual que con los puntos de enfoque, cada fotógrafo tiene su favorito, pero está claro que cada modo tiene su función.

Normalmente nos encontraremos 3 para Canon: ONE SHOT, AI SERVO y AI FOCUS (para Nikon S, C, A)

El modo ONE SHOT (S o AF-S) es el más común. Se utiliza para escenas sin movimiento, como paisajes o retratos. A cada foto que queramos hacer le tendremos que dar un enfoque.

El modo AI SERVO (C o AF-C) es conocido como enfoque contínuo. Se emplea en escenas donde hay movimiento, en la naturaleza y para los deportes, por ejemplo. Si seguimos al elemento (habiéndolo enfocado previamente con el disparador hasta la mitad) sin levantar el dedo podemos fotografiarlo sin que pierda el punto de enfoque. Normalmente se combina con el disparo en ráfaga.

El modo AI FOCUS (A o AF-A) podríamos decir que es una combinación de los dos anteriores. Es conocido como el enfoque inteligente porque en teoría aplica el ONE SHOT en las escenas estáticas, pero el AI SERVO se activa cuando ese sujeto enfocado se mueve.

Enfoque manual

Hay en muchas ocasiones en las que el AF no nos terminará de convencer… o simplemente al intentar enfocar la rueda no para de dar vueltas y no conseguimos hacer la foto. ¿Por qué? Porque no es infinito ni omnipontente, aunque sea “inteligente” no puede saber qué es lo que nosotros queremos en cada momento o no va a ser capaz de enfocar en situaciones donde no puede encontrar un punto de enfoque aunque nosotros lo veamos muy claro. Hay objetivos más lentos, más rápidos, más ruidosos… solo tenemos que encontrar hasta dónde queremos llegar y así podremos saber cuándo cambiar del automático al manual. Aunque eso no significa que absolutamente siempre debamos usar el manual, no es ningún delito usar el AF ni muchísimo menos.

Normalmente lo cambiamos cuando vemos que “la cámara no llega”, pero hay ocasiones en las que no debemos siquiera pensarlo y tener desconectado el AF desde el primer momento:

1- En escenas poco iluminadas

2- En macro-fotografía y fotografía de aproximación

3- Cuando queramos resaltar detalles

4- Cuando necesitemos una buena profundidad de campo

5- En los retratos (siempre y cuando queramos resaltar detalles o haya poca iluminación)

6- A través de los cristales o en las superficies con varias texturas o niveles (la cámara siempre tiende a enfocar lo que tiene más cerca)

7- Con elementos muy rápidos

8- Si no tenemos estabilizador (si tenemos mal pulso o si lo que queremos sacar está demasiado lejos y no tenemos dónde apoyarnos)

Otras opciones: modo A-DEP

Dentro del dial de control en la parte superior de la cámara tenemos todos los modos en los que podemos disparar (manual, automático, programa, etc.). Y entre ellos se encuentra el modo A-DEP (en Canon, desconozco si Nikon cuenta con este modo y su nombre. Por lo que he leído solamente Canon lo tiene)

Con este modo podemos eliminar la profundidad de campo cuando queremos fotografiar una escena en la que los distintos elementos se encuentran a distancias considerables. Si nosotros queremos que en la foto se vean todos dentro de la misma profundidad, podemos hacerlo con A-DEP. Esto podríamos hacerlo en el modo manual, o usando el modo de prioridad de apertura (que veremos más adelante), pero si somos poco experimentados o tenemos prisa es muy buena opción.