Retratarse a uno mismo… ¿por qué no?

Muchos de los que empiezan con la fotografía normalmente se sienten atraídos por los objetos inanimados, las calles, las personas a lo lejos, los animales… y es una pena que muchas veces la vergüenza o la inexperiencia nos empujen hacia atrás y no lleguemos nunca a atrevernos con los retratos. Que se nos den bien o mal ya es otro asunto, por supuesto, pero yo considero que hay que probarlo todo para saber qué es lo que nos gusta. El retrato es un género en el que hay verdaderos artistas y tienes que tener ese “algo” que te convierta en un buen retratista, al igual que hay que tenerlo para ser un buen street photographer o un fotógrafo de macro, de catálogos, de stock, de paisajes, de deportes y un largo etcétera, pero nada debe impedirnos meternos un poquito a cotillear a ver si es lo que queremos hacer.

Pero lo que nos ocupa hoy es el tema de que, muchas veces, no tenemos a nadie con quien practicar. O simplemente, no nos apetece. Yo prefiero aprender por mí misma, yo sola y a mi ritmo… y eso no suele ser compatible con trabajar con otras personas. Por la sencilla razón de la paciencia. Quizá no porque el “modelo” a quien le estés haciendo las fotos no la tenga (vamos a contar con que, al ser principiantes, necesitamos estar constantemente probando, borrando, haciendo la misma toma mil veces con ajustes diferentes, etc.) sino por ti mismo. Yo muchas veces me agobio al tener que hacer todo esto, pensando en que la otra persona se aburre o se impacienta. Así que, ahora que estoy aprendiendo a usar Photoshop, he decidido utilizarme a mí misma para mis fotos.

No debe darnos ningún tipo de vergüenza, es algo muy divertido y disfrutaremos muchísimo haciendo las fotos… no solo en el momento de prepararlas o posar, sino también en el procesamiento: no hay nada como arreglarse a uno mismo. Además no hay más expectativas que las tuyas propias y si todo sale mal… no tienes más que descartar lo que has hecho y probar otra vez. Hay que recordar también que esto no es nuevo… se lleva haciendo desde siempre, en la fotografía y en la pintura.

Frida Kahlo

Vincent Van Gogh

Robert Doisneau

Alberto García Alix

Aprovecho para colgar un vídeo que, aunque ya lo habréis visto la mayoría, resulta muy interesante. Noah Kalina, que estuvo 6 años haciéndose un autorretrato al día, hizo después un montaje para ver cómo había cambiado:

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Fotografiar, sí. Pero… ¿con qué objetivo?

Ya hemos visto las partes que tiene una cámara, cómo es por fuera, cómo es por dentro… y que está compuesta, básicamente, por el cuerpo y por el objetivo.

Lo normal es que tengamos un solo objetivo cuando empezamos en el mundo de las réflex. A no ser que nos hayamos hecho con un “pack”, tendremos montado en el cuerpo el clásico objetivo 18-55mm o similar, más común e injustamente conocido como el “pisapapeles”. Pero llega un momento en que se nos queda corto… en el que nos damos cuenta de que ya no nos sirve para tanto porque queremos ir más allá o más acá, depende del tipo de fotografía que nos interese.

Yo siempre he defendido la perfecta validez de los objetivos “básicos”. Quizá no sirvan para ningún tipo de fotografía especializada, pero para lo que sí nos sirven es para ir saliendo del paso, probándolo todo, sabiendo hasta dónde llegamos y dónde no y, por supuesto, hasta dónde queremos llegar. Me parece absurdo comprarse una cámara e ir directamente a comprar un teleobjetivo o un macro o… Podemos saber perfectamente para qué sirve, ¡claro! Pero de lo que no vamos a tener ni idea es de si nosotros lo necesitamos.

Por lo tanto, cuando notemos que el objetivo que venía con nuestra cámara necesita un compañero y queramos ampliar el equipo (y ahorremos, por supuesto) hay una serie de cosas que debemos tener en consideración:

¿Qué es lo que quiero y lo que ya tengo?

No es muy lógico que queramos comprar un 70-200mm si a nosotros lo que nos gusta es hacerle fotos a paisajes o hacer retratos, por ejemplo… Para explicarme mejor: ¿me salen bien las fotos que me gusta hacer con el objetivo que tengo? Sí la respuesta es no, ahí es cuando debemos analizar qué objetivo comprar.

Si la respuesta es sí… de veras que no es necesario tener dos objetivos que cubran el mismo rango focal. Y peor aún, comprar un nuevo objetivo y al final no usarlo porque resulta que con lo que ya teníamos lo podemos hacer y con el nuevo no. Los equipos fotográficos no son precisamente baratos y nos arrepentiremos sí derrochamos inútilmente.

¿Me lo puedo permitir?

Como ya hemos dicho, para comprar un objetivo, tendremos que ahorrar bastante. No es ninguna tontería, son muy caros (muchos valen más que la cámara en sí) y más vale gastarse el dinero en una buena lente que ahorrarse unos cuantos euros y llevar a casa una que nos decepcione o que nos dé problemas.

Además, debemos investigar mucho sobre el tipo de fotografía que nos atrae para conocer todas las posibilidades y alternativas con las que contamos. Por ejemplo, en la macro fotografía… existe la posibilidad de iniciarse con los tubos de extensión (que son bastante asequibles) si no podemos o no vemos adecuado por el momento comprar un objetivo especializado.

¿Es lo que más necesito?

Plantéate si lo que de verdad necesita tu equipo es una lente nueva. Si es por capricho más que por necesidad, piensa en que quizá sea mejor invertir en un buen trípode, unos reflectores, o en material de limpieza o protección como fundas o filtros.

Modelos de cuatro patas: fotografiando animales

Cuando uno es fotógrafo en potencia cualquier cosa le parece fascinante… y puede pasarse horas y horas fotografiando un simple tornillo. Pero va pasando el tiempo y empieza a picarnos la curiosidad por ampliar fronteras.

Algunos se interesan por la macro, otros por los paisajes, etc. y muchos otros deciden decantarse por el retrato. Hay mucha gente que defiende que el retrato es una de las técnicas más complicadas en la fotografía porque depende de demasiado factores… pero no es cierto. El retrato es igual de fácil o complejo que el resto de las disciplinas. Cada una tiene sus cosas y no se pueden comparar.

National Geographic Photography

Pero lo que sí que es cierto es que lleva tiempo aprender a hacerlo correctamente y definir nuestro propio estilo.

Es importante que leamos, miremos y practiquemos muchísimo antes de hacer ningún retrato por encargo (no tiene por qué ser un book remunerado, simplemente alguien que nos pida que le hagamos una foto para utilizarla laboralmente o una pareja que quiera adornar su salón) porque podemos cagarla pero bien.

La fotografía de animales no consiste solamente en retratos… pero sí es cierto que podemos practicar y aprender mucho con nuestras mascotas en materia de iluminación y composición. También se aplica en el caso de la macrofotografía, etc.

Fotografía de Tou Yun-Fei, fotógrafo de animales

¿Que no tenemos perro? No es ningún problema. Podemos utilizar cualquier tipo de animal o insecto, sea nuestro, de un amigo o simplemente que nos encontremos en la calle… los parques están llenos de pájaros, perros, gatos, ardillas y todo tipo de animales.

Organiza tu equipo

Tanto como si vas a hacer una sesión como si vas a improvisar en la calle, es necesario que sepas bien qué es lo que quieres hacer. De ello depende la selección del objetivo y los instrumentos de iluminación, etc.

No vas a usar lo mismo en el salón de tu casa a las 17h que en la calle a las 11 de la mañana.

Los animales no se paran

Trabajar con animales es como trabajar con niños… ya decía Hitchcock que no debía hacerse.

Un gatito que me encontré por Madrid

Nunca se van a parar a posar y probablemente se aburran en seguida (eso si conseguimos que se sienten en algún momento). Al igual que con los niños, debemos aprovechar esa “actividad” en vez de frustrarnos porque no paran quietos.

¿La luz? Natural, gracias

Hay muchos fotógrafos que hacen retratos verdaderamente impactantes de los animales. Montan un estudio profesional y disparan, consiguiendo fotos que hacen que las poses sean muy humanas.

Pero no hace falta que usemos una iluminación especial para hacerle fotos a nuestras mascotas, muchas veces podemos aprovechar la luz natural para hacerlo un poco más cálido y darle un aspecto que no quede tan “humano”.

Y sobre todo… ¡hay que acordarse de evitar el flash! Si ya el ruido del disparador suele molestar a algunos animales, la luz del flash es para ellos un fogonazo muy molesto.

¡Que te agaches!

Al igual que con los niños, hay ocasiones en las que un picado o un contrapicado le da a la foto un efecto impresionante… pero sobre todo si estamos haciendo un retrato o queremos que se vea bien la cara y la “expresión” del animal, es mejor ponerse a su altura… aunque a veces nos llevemos algún lametón.

No solo valen los peludos

También podemos elegir hacerle fotos a los insectos. En este caso necesitamos un buen objetivo macro… o un teleobjetivo, pero ¡cuidado con el estabilizador!

Esta abeja la saqué con un objetivo 55-200mm

La mayoría de las veces necesitaremos un trípode y muchísima paciencia, cuidar bien el fondo, el encuadre… ¡y enfocar manualmente!

National Geographic Photography

Animales de safari

Existe la oportunidad de hacer un safari fotográfico… pero eso no está al alcance de todos. ¿Qué podemos hacer entonces?

Podemos visitar el zoo, por ejemplo. Hay que echarle mucho ojo y paciencia, pero podemos conseguir retratar a los animales en “su salsa”.

Mucho cuidado con el objetivo (mejor un teleobjetivo), con no saltarse las normas al acercarse y con el enfoque. Hay que recordar lo que pasa cuando se hacen las fotos a través de un cristal