¿Qué hago si no sé qué cámara elegir?

Papá Noel, los reyes magos, las promociones… muchos aprovechan la Navidad para comprarse una cámara de fotos nueva o cambiar de réflex. En muchas ocasiones no nos decidimos entre varios modelos pero, antes de hablar de eso, repasaremos un par de puntos:

-¿Qué tipo de cámara necesito?

Como hemos visto en post anteriores, hay que ir paso a paso. No tiene mucho sentido que nos gastemos una millonada en una cámara que no vamos a usar y hay que tener claro para qué la queremos y ser realistas. Si bien es cierto que no debemos conformarnos con cualquier cosa, tampoco podemos dejarnos seducir por modelos que no vamos a poder o a saber utilizar.

Es decir, si lo que queremos es hacer fotos en nuestras reuniones familiares, cuando nos vamos de fiesta, etc., mejor que nos hagamos con una digital compacta. Si, por el contrario, queremos embarcarnos por primera vez en la fotografía por nuestra cuenta, lo mejor es que optemos por una réflex de gama baja. También puede ocurrir que queramos pasar de la gama baja a la media o la profesional.

Algunos modelos de Canon

-¿Seguro que lo que necesito es una cámara nueva?

Si queremos pasar de compacta a réflex porque hemos descubierto que lo nuestro es la fotografía, por supuesto que sí (aunque existen modelos bridge más que aceptables). Pero si ya tenemos una réflex, ¿de verdad nos vale la pena adquirir un cuerpo nuevo?

Antes de gastarnos el dinero en algo, debemos preguntarnos a nosotros mismos si lo necesitamos verdaderamente o es un capricho. Yo nunca recomendaría a alguien que se comprase un cuerpo nuevo simplemente porque otro es “mejor” que el suyo. ¿Mejor por qué? Un modelo de la misma gama que sale un año después que el tuyo no es necesariamente mejor… de hecho es, simplemente, más nuevo.

En mi opinión, solamente debemos reemplazar nuestro cuerpo cuando el nuestro tiene algún problema (avería irreparable) o cuando ya no nos da más de sí y no nos permite conseguir cosas que necesitamos (cambio de gama).

-¿No será que necesito otra cosa?

Quizá lo que necesitas es una óptica nueva. Siempre es mejor equipar bien nuestra cámara que no ir cambiándola y tener el mismo objetivo. Siempre será mejor ahorrar y tener una Canon Eos 60D equipada con varios buenos que comprarse una Canon Eos 5D, quedarse sin dinero y tener que usarla con una lente de kit durante años. Es como llevar un Jaguar con ruedas de monopatín…

-¿Me estoy conformando?

No te conformes, nunca. Y menos aún con estas cosas… la fotografía no es una afición precisamente barata como para que te gastes todos tus ahorros en algo que no vale la pena o no te va a servir. Por muy impaciente que estés, siempre es mejor esperar y seguir ahorrando hasta que nos alcance para algo que verdaderamente valga la pena que comprar cualquier aparato “normalito” porque no tenemos más dinero.

Una vez que nos hayamos planteado todo esto y estemos decididos, llegarán las dudas… ¿qué cámara es “mejor”? Normalmente dudaremos entre varios modelos, pero hay que tener en cuenta que por muchos foros, páginas, catálogos u opiniones que consultemos (que debemos hacerlo), las cámaras son “mejores” o “peores” para los usuarios, no en sí mismas. Lo mejor es investigar todo lo posible y decidir qué es lo que más nos conviene y con qué cámara seremos más felices.

Aún así, hay herramientas que nos ayudarán mucho. Una de ellas es la herramienta comparadora de cámaras de Snapsort. Solamente hay que introducir los dos modelos entre los que dudamos y nos ofrecerá una detallada comparación de cada uno, incluyendo la puntuación de los usuarios, el precio, las razones por las que comprar cada una, sus ventajas, opiniones de usuarios, fotos de su apariencia, etc.

¡Ánimo si vais a adquirir una cámara nueva y tomaos siempre todo el tiempo del mundo!

comparador

Zoom digital: ¡huiiiiiiiiiiiiiiiid!

Hoy alguien me formulaba la siguiente pregunta: “¿En qué se diferencia la distancia focal del zoom? ¿No es lo mismo?” La respuesta puede parecer obvia, pero si no llevamos demasiado tiempo leyendo sobre fotografía, son conceptos que pueden confundirse (de hecho, pasa a menudo).

Como ya dijimos anteriormente, la distancia o longitud focal es es la distancia expresada en milímetros que existe entre en centro óptico de la lente y el foco. Como digo en esa misma entrada, a lo que llamamos “zoom” es al acercamiento y alejamiento de los cristales que contiene el objetivo. Para que nos entendamos, podríamos decir que el zoom es la capacidad del objetivo de variar su distancia focal. El efecto es ese, cuando miramos por el visor, la imagen se acorta o se aleja según aumentamos o disminuimos esa distancia.

Zoom óptico vs zoom digital

Una vez entendido esto, debemos saber que hay dos tipos de zoom, por así decirlo: el zoom óptico y el zoom digital.

El zoom óptico es del que acabamos de hablar: el objetivo tiene varias distancias focales y nos deja pasar de unas a otras; mientras que el zoom digital es la ampliación de la imagen a través del software de la cámara que estamos utilizando. Lo que hace ese software es aumentar la imagen, añadiendo píxeles basados en los que ya existen, creando la ilusión de que estamos más cerca.

Imagen de Taringa.net

Es igual que cuando pasamos una foto a nuestro ordenador y le damos al “zoom” en el visor de imágenes, veremos que simplemente es la misma imagen recortada y ampliada (de hecho, el resultado es mucho mejor cuando hemos tomado una foto y luego la recortamos en nuestro programa de edición que cuando lo hacemos directamente desde la cámara). La pérdida de calidad del zoom digital frente al zoom óptico es inmensa, por lo que no debemos dejarnos impresionar cuando el vendedor nos dice que la cámara compacta que nos ofrece tiene “12x de zoom”, puesto que lo que significa eso es que la cámara tiene esa capacidad de “ampliar” la imagen.

Fotografiar, sí. Pero… ¿con qué objetivo?

Ya hemos visto las partes que tiene una cámara, cómo es por fuera, cómo es por dentro… y que está compuesta, básicamente, por el cuerpo y por el objetivo.

Lo normal es que tengamos un solo objetivo cuando empezamos en el mundo de las réflex. A no ser que nos hayamos hecho con un “pack”, tendremos montado en el cuerpo el clásico objetivo 18-55mm o similar, más común e injustamente conocido como el “pisapapeles”. Pero llega un momento en que se nos queda corto… en el que nos damos cuenta de que ya no nos sirve para tanto porque queremos ir más allá o más acá, depende del tipo de fotografía que nos interese.

Yo siempre he defendido la perfecta validez de los objetivos “básicos”. Quizá no sirvan para ningún tipo de fotografía especializada, pero para lo que sí nos sirven es para ir saliendo del paso, probándolo todo, sabiendo hasta dónde llegamos y dónde no y, por supuesto, hasta dónde queremos llegar. Me parece absurdo comprarse una cámara e ir directamente a comprar un teleobjetivo o un macro o… Podemos saber perfectamente para qué sirve, ¡claro! Pero de lo que no vamos a tener ni idea es de si nosotros lo necesitamos.

Por lo tanto, cuando notemos que el objetivo que venía con nuestra cámara necesita un compañero y queramos ampliar el equipo (y ahorremos, por supuesto) hay una serie de cosas que debemos tener en consideración:

¿Qué es lo que quiero y lo que ya tengo?

No es muy lógico que queramos comprar un 70-200mm si a nosotros lo que nos gusta es hacerle fotos a paisajes o hacer retratos, por ejemplo… Para explicarme mejor: ¿me salen bien las fotos que me gusta hacer con el objetivo que tengo? Sí la respuesta es no, ahí es cuando debemos analizar qué objetivo comprar.

Si la respuesta es sí… de veras que no es necesario tener dos objetivos que cubran el mismo rango focal. Y peor aún, comprar un nuevo objetivo y al final no usarlo porque resulta que con lo que ya teníamos lo podemos hacer y con el nuevo no. Los equipos fotográficos no son precisamente baratos y nos arrepentiremos sí derrochamos inútilmente.

¿Me lo puedo permitir?

Como ya hemos dicho, para comprar un objetivo, tendremos que ahorrar bastante. No es ninguna tontería, son muy caros (muchos valen más que la cámara en sí) y más vale gastarse el dinero en una buena lente que ahorrarse unos cuantos euros y llevar a casa una que nos decepcione o que nos dé problemas.

Además, debemos investigar mucho sobre el tipo de fotografía que nos atrae para conocer todas las posibilidades y alternativas con las que contamos. Por ejemplo, en la macro fotografía… existe la posibilidad de iniciarse con los tubos de extensión (que son bastante asequibles) si no podemos o no vemos adecuado por el momento comprar un objetivo especializado.

¿Es lo que más necesito?

Plantéate si lo que de verdad necesita tu equipo es una lente nueva. Si es por capricho más que por necesidad, piensa en que quizá sea mejor invertir en un buen trípode, unos reflectores, o en material de limpieza o protección como fundas o filtros.

No te olvides de todo esto antes de salir… ¡o te arrepentirás!

Cuando vamos a hacer fotos hay muchas cosas que pueden sobrarnos… pero también que pueden llegar a hacernos falta y arruinarnos el momento si se nos olvidan en casa. En ocasiones podemos dar media vuelta y volver a casa a por ello, pero si estamos lejos o de viaje , puede que nos encontremos en un aprieto.

Siempre que salgamos con la cámara debemos recordar:

La batería cargada hasta los topes

Y una de repuesto si tenemos. Lo peor que nos puede ocurrir es que la cámara se apague y no podamos hacer ninguna foto. Debemos acordarnos también de meter el cargador en la maleta si nos vamos de viaje, aunque sea corto, por si las moscas.

Las tapas de los objetivos, los filtros y el parasol

Una buena forma de acordarse de llevarlo es ponerle la tapa y el parasol al objetivo en cuanto terminemos de hacer fotos y guardemos la cámara. Parece una tontería, pero podemos hacer un buen destrozo si guardamos la cámara o andamos por ahí con ella sin que tenga la lente bien protegida.

La zapata del trípode

¡Esto es importantísimo! ¿Por qué? Porque si no nos la llevamos, nos encontraremos no solo con que no podemos usar el trípode, sino que vamos cargando con unos cuántos kilos muertos a la espalda para nada. A mí me ha pasado en más de una ocasión y es un fallo imperdonable. Lo mejor es llevarla siempre enganchada a la cámara a asegurarse de que la volvemos a colocar en el trípode cuando acabemos… pero no nos confiemos, las piezas móviles tienen la contra de que al ser pequeñitas nos pensamos que lo más cómodo es guardarlas en el bolsillo o dejarlas en la mesa para guardarlas después. ¡Y no! Al igual que con las tapas y los filtros, normalmente se quedarán ahí hasta que sea demasiado tarde.

Una buena funda

A veces nos pensamos que podemos llevar la cámara de cualquier manera, pero la verdad es que lo mejor y lo más cómodo es tener una funda como dios manda. Esto es, que nos quepa todo para no tener que llevar nada en los bolsillos de los pantalones o suelto en la mochila, que sea lo suficientemente grande para cerrar bien llevemos el trípode que llevemos y que se capaz de proteger lo que lleva dentro del calor, el frío o la lluvia.

Si la funda se te queda corta, no lo dudes… ¡compra otra! Vale la pena y las opciones son infinitas, para todos los gustos y posibilidades.

¿Se me olvida algo?

Lo que se ve cuando no se ve nada: fotografiando en la oscuridad

Ahora que es verano suele pasarnos que salimos por la tarde a hacer fotos y se nos hace de noche… Cuando empezamos en esto de la fotografía tenemos dos temores horribles: pasar del modo automático al manual y la oscuridad.

Pero como todo en esta vida, lo primero para despojarse del miedo es tirarse al agua de cabeza sin pensarlo dos veces. Vamos, que cuando caiga la noche es mejor quedarse y probar que marcharse a casa.

La fotografía nocturna es comúnmente conocida como fotografía de larga exposición (aunque podemos usar tiempos de exposición amplios durante el día sin problema). Si recordamos post anteriores, la exposición es la cantidad de luz que recibe el sensor de nuestra cámara y depende de dos factores, principalmente: la velocidad de obturación y la apertura del diafragma.

En este tipo de ocasiones, tratamos de captar la poca luz noctura usando tiempos de exposición muy largos (de ahí el nombre)

¿Qué necesito?

Una cámara que nos permita configurar la velocidad de obturación y que tenga modo BULB, para configurarla en tiempos superiores a los 30″.

-Lo más importante y esencial, aparte de la cámara, es el trípode. No hay más, lo vamos a necesitar sí o sí a no ser que queramos ir apoyando nuestra amada máquina en el suelo o en cualquier tipo de superficie… y mejor que no.

La fotografía de larga exposición requiere que la cámara esté fija (por muy buen pulso que tengamos, entre las manos siempre nos cargaremos la foto) porque el más mínimo movimiento hará que se nos fastidie todo.

Apagar el flash. Hay muchos fotógrafos que usan el flash como complemento en la fotografía nocturna… pero de momento nosotros no deberíamos usarlo si es nuestra primera vez y menos aún si es el flash integrado. Es mucho mejor aprender cómo funciona la cámara en la oscuridad sin ningún elemento luminoso complementario.

-Un disparador remoto, aunque esto es prescindible. Yo nunca lo he usado, pero muchos fotógrafos lo suelen usar para garantizar que no exista ni el más mínimo movimiento al pulsar el disparador.

Linternas y otras luces artificiales si queremos experimentar con el light painting, la técnica de “dibujar con luz” de la que hablaremos más adelante. Podemos utilizar incluso la luz del teléfono móvil… pero a lo mejor una linterna nos es útil también si estamos en un entorno demasiado oscuro, aunque sea para ver por dónde pisamos.

Impresionante fotografía de http://www.tallerescasadelatorre.es

¿Dónde puedo ir?

A cualquier sitio. Mientras esté oscuro, no importa que sea tu habitación, como un parque, el campo o una calle. La cosa es que aprendas bien cómo se comporta tu cámara cuando hay poca o ninguna luz para poder planificar después tus salidas y conseguir lo que buscas.

¿Cómo lo hago?

Configurar la cámara depende totalmente de la luz que haya en el lugar en el que te encuentres y de lo que quieras fotografiar.

Lo más importante de todo es que esté en un modo totalmente manual. La falta de luz hace que la cámara “se aturda” y ofrezca parámetros que normalmente son erróneos… además, en la oscuridad, el enfoque automático no encontrará ningún punto de referencia y la máquina no disparará.

1. El ISO

Ya hemos hablado del ISO anteriormente. Un error muy común las primeras veces es el de creer que, a mayor ISO, más se verá en la foto… pero lejos de la realidad, cuanto más alto sea el valor que le demos, más ruido obtendremos.

Además, si ponemos el ISO a 1600 (por ejemplo) dará la sensación de una luz diurna falsa y queda muy raro. Es mejor poner el valor en 100 o 200 y disparar así, aunque el tiempo de exposición que necesitaremos será mayor.

National Geographic

2. La apertura

Ya vimos que, a mayor apertura, más luz entra en nuestro sensor. Según el ISO que usemos, el diafragma deberá estar más o menos abierto. Lo ideal es ir probando para ver cuál es la que más nos conviene, pero trabajaremos mejor con el diafragma poco abierto.

3. El obturador

Cuanto más abierto esté el diafragma, menos tiempo de exposición necesitaremos.

También recomiendo ir probando con diferentes tiempos para ver lo que queremos conseguir, empezando por tiempos bajos hasta llegar a 30″ en adelante.

4. El balance de blancos

Con la temperatura, le damos “color” a la luz. Si podemos configurarla manualmente, mejor, así podremos hacer que la foto sea más “fría” o más “caliente”.

Si no, lo ideal es configurarla según la luz que haya o la que vayamos a usar (no es lo mismo una farola que una linterna o los faros de un coche).

5. El objetivo y el enfoque

Dicen que lo ideal es usar un objetivo angular para este tipo de fotografía, pero para empezar podemos arreglárnoslas con lo que tengamos.

Tampoco es muy bueno usar filtros… yo solo suelo usar el protector por el día, pero lo quito porque la verdad es que genera reflejos. Si somos patosos, o simplemente precavidos, podemos usar el parasol para que el golpe no sea tangrande si se nos cae la cámara.

Y el tema del enfoque es lo que más nos traerá de cabeza al principio… ¿¿cómo enfoco si no veo?? Podemos ayudarnos de algún punto de luz para enfocar directamente a él. Simplemente nos podemos delante de la cámara con esa luz a la altura que queramos enfocar y listo. Si estamos solos, podemos usar una linterna para apuntar adonde necesitemos desde lejos.

National Geographic

¡Cuidado con la batería!

Cuando hacemos este tipo de fotos, la cámara se “esfuerza” mucho… y pierde batería más rápidamente. Nos puede pillar desprevenidos y que nos quedemos tirados en medio de la sesión.

Lo mejor es planificarse bien o llevar una de repuesto.