¿Qué estoy haciendo mal?: los errores más comunes en fotografía

Lo más normal cuando empezamos a ser fotógrafos en potencia es que nos creamos que lo hacemos todo bien porque la cámara “lo hace sola” y nuestros amigos y familiares van a ver todo lo que hacemos bonito… pero no es así. Cuando llevemos un tiempo haciendo fotos y echemos un vistazo a lo que hacíamos al principio probablemente nos horroricemos. Pero lo más importante para empezar a mejorar es saber exactamente qué es lo que les pasa a nuestras fotos para empezar a solucionarlo cuanto antes.

Anteriormente hablamos de las 30 tonterías que hacemos todos al principio, pero también debemos tener en cuenta ciertos errores que van más allá de nuestro comportamiento. Son errores visibles en nuestras fotos, fruto del desconocimiento, que dejan de aparecer en cuanto leemos un poquito sobre fotografía y ojeamos el manual de instrucciones de la cámara.

No saber usar la luz

Ya lo hemos dicho: la fotografía está basada en la luz. Por eso será nuestra mejor amiga si sabemos tratarla, pero también puede ser nuestra peor enemiga si no sabemos nada de ella. Comprobaremos como, tras estudiarla, comprenderla y probar con ella, acabaremos siendo capaces también de controlarla.

Los fallos más comunes que provoca el no saber usar la luz son:

-La trepidación

“Esta foto me ha salido movida”, solemos decir… y es que en situaciones con poca luz debemos haber leído un poco sobre la velocidad de obturación y la apertura. Si lo hemos hecho ya sabremos que, a cuanta menos luz, más abierto debe estar el obturador. Y cuanto más abierto, mejor será una velocidad más reducida. Para hacer fotos así, necesitaremos apoyar la cámara en alguna superficie o usar un trípode… porque, a no ser que tengamos un pulso de acero, el más mínimo movimiento provocará que la foto salga con trepidación.

 -Los ojos rojos

Está claro, ya lo sabemos todos: el flash de las cámaras provoca ojos rojos. ¿Por qué? Porque la luz se refleja, sin más. Es cierto que la mayoría de los software de edición incluyen actualmente una herramienta de eliminación de ojos rojos, pero es mejor no tener que recurrir a ella y evitarlo nosotros mismos en el momento de la foto.

El mejor consejo que puedo dar para evitarlo es: no usar flash. Siempre debemos buscar la luz (mejor aún si es natural, claro) antes que tirar de flash. Si no es posible o no tenemos trípode para aprovechar la luz que tenemos, lo mejor es evitar disparar frontalmente sin alejarnos ni acercarnos demasiado.

-Sobreexposición y subexposición

Si no sabemos regular la exposición según el lugar y el momento en el que nos encontremos, haremos fotos que salgan muy oscuras o demasiado claras. ¡Mejor subir un poco el ISO y cambiar la apertura y la velocidad que tirar de automático y pegar un flashazo!

-Colores raros

 No es cierto que haya momentos mejorespeores en el día para tomar fotos… pero sí es verdad que los hay más óptimos o “fáciles”. La luz demasiado intensa suele frustrar nuestros intentos de tomar una foto casi tanto como la falta de luz. Una forma de encontrar buena iluminación en exteriores es esperar a las horas doradas, en las que no hay ni mucha ni poca luz.

En interiores hay que evitar en lo posible las bombillas, flexos, etc. Ya lo hemos comentado: si puedes aprovechar las ventanas déjate de encender luces o flashes. Evitarás que tus fotos sean de colores indeseados.

No saber componer

Debemos tener muy claro que, por mucha técnica que utilicemos, si la foto falla en la composición podemos tirarla a la papelera. Aunque la luz esté perfectamente medida, la apertura y la velocidad hayan sido las adecuadas y el enfoque sea impecable, no servirá de nada porque la composición es lo que hace que nos entre por el ojo.

No solamente por el factor creativo y artístico, sino porque nuestro cerebro procesa las imágenes impresas de cierta manera y cuando los ojos ven algo distinto notan que algo extraño pasa. Igual que cuando leemos: hemos aprendido a leer de arriba a abajo, de izquierda a derecha, ¿qué pasaría si viésemos un libro escrito al revés?

Más adelante analizaremos las reglas de composición, pero podemos ver algunos de los peores fallos que cometemos si no hemos leído acerca de la composición fotográfica y no hemos educado a nuestro ojo consumiendo un número considerable de imágenes (un ejercicio que deberíamos hacer cada día y que no tendremos ni que proponérnoslo si de verdad nos gusta la fotografía y estamos en alguna red social). Ya lo hemos dicho, de los demás se aprende muchísimo.

-La fotografía no tiene ningún punto de interés

Nosotros hemos hecho la foto y sabemos de sobra qué es lo que estábamos mirando… pero la mayoría de las veces quien la observa no, porque hemos metido más de lo que deberíamos en el plano (ya sea gente, objetos o edificios). Siempre debemos centrar la atención de quien mira, ya sea utilizando la profundidad de campo, los marcos, los fondos que resalten al sujeto, etc.

No vemos al gato de tantas cosas que hay

-La foto tiene algo muy raro

“Por más que la miro, veo algo raro… y no sé qué es”. Claro, está mal compuesta. Cuando sabemos del tema son errores que se detectan muy rápido, pero si no, cuesta bastante. Puede pasarnos desde que nos saltemos a la torera la regla de los tercios (que en ocasiones podemos hacerlo, pero siempre hay que conocerla previamente para violarla), que no hayamos sabido gestionar el aire o espacio negativo en la escena o que no sepamos cómo dirigir la perspectiva con la mirada de quien sale en la foto o las líneas que aparecen en ella.

 -Maestros del recorte

Esto siempre pasa cuando empezamos porque nunca sabemos si usar zoom o cuándo debemos hacerlo. Siempre es mejor acercarse o alejarse que usar el zoom. ¿Que mi madre está sentada y no sabe en el plano? ¡Pues no le cortes la frente, da dos pasos hacia atrás! Siempre es mejor no hacer una foto que hacerla mal.

-La perspectiva

La perspectiva es una de las partes más elocuentes de la fotografía. Si vas a hacerle una foto a un niño, siempre es mejor ponerse a su altura que sacarlo desde arriba. Si sacamos un gran edificio, preferiremos colocarnos debajo y hacerlo desde abajo (contrapicado). Un pequeño insecto mejor desde arriba (picado)… ¿Por qué?

Porque los edificios desde abajo provocan una sensación de enormidad, los insectos parecen más pequeñitos desde arriba y una foto frontal de un niño normalmente nos transportará a su altura, como si fuésemos otro niño que lo mira. Los caminos siempre parecen más largos si se siguen de abajo a arriba y más aún si los sacamos desde el propio suelo y no veremos un lago igual si lo sacamos con una altura de dos metros que con una de diez.

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¿¿Pero ISO que es??

Ya vimos que con la velocidad de obturación y la apertura del diafragma podíamos controlar la “cantidad de luz” de nuestras fotos… es decir, la exposición. Pero hay un último factor, que no es para nada el menos importante, que influye en ella: la sensibilidad ISO. Podríamos representar la exposición a modo de pirámide, en la que cada uno de estos tres factores son una esquina de la misma.

Por así decirlo, poniéndole determinados valores al ISO, controlamos el nivel de reacción del sensor de nuestra cámara a la luz.

La sensibilidad en números

La mayoría de las cámaras nos da la opción de ajustar la sensibilidad ISO, salvo en el caso de alguna compacta, y lo más normal es que en cámaras híbridas o DSLR de gama baja encontremos valores de 100, 200, 400, 800 y 1600. Son valores que se van doblando. En el caso de famas más altas, podemos llegar a ver valores que alcanzan los 6400, 12800 o incluso los 26500.

La teoría es muy bonita, pero… ¿cómo se usa el ISO?

Esto es algo más sencillo de lo que parece. Imagina que son las 18h  estás en un parque. El ISO está a 100 y las fotografías están bien expuestas, no se ven oscuras ni grisean… pero va cayendo la tarde y las imágenes salen oscuras. Si doblamos el ISO y lo ponemos a 200, de repente vemos lo mismo, como si no hubiese oscurecido.

O que te metes en una habitación y, aunque sea de día, no hay mucha luz. Yo pienso que siempre es mejor despejar las cortinas que subir el ISO, pero si no es posible aumentamos la sensibilidad y cada vez veremos más claras las imágenes. Por lo tanto, cuanto más ISO… más “luz”.

¿Cuánto más ISO mejor?

En absoluto. El ISO es un arma de doble filo y puede llevarnos a engaño, consiguiendo que su ayuda se convierta en nuestro peor enemigo.

Como ya hemos dicho, hay otros factores que influyen en la exposición y hay que saber combinarlos. No tiene ningún sentido no aumentar la abertura pudiendo hacerlo y en su lugar tirar de ISO.

Y el por qué es sencillo: cuando mayor es el nivel de sensibilidad ISO, más riesgos corremos de que nuestra foto sufra lo que llama “ruido“. Nuestra cámara funciona igual, pero forzamos al sensor a que amplifique las señales eléctricas y crea información aleatoria e innecesaria en la imagen que hace que su calidad disminuya.

Por lo tanto, debemos aumentar la sensibilidad ISO cuando sea necesario y siempre usar la cifra más baja posible aunque las condiciones de iluminación no sean buenas. Cuando la luz es muy baja o la velocidad de obturación debe ser rápida (o cuando ocurren ambas cosas) es imposible no subir el ISO, pero siempre que podamos tomarnos nuestro tiempo en jugar con la apertura y la velocidad debemos usar menor sensibilidad posible.

 

Un ejemplo en una habitación oscura: hemos aumentado el ISO sin tocar la velocidad de obturación ni la apertura.

ISO 100

 

ISO 200

ISO 400

 

ISO 800

 

ISO 1600

La apertura y la obturación, esa extraña pareja

En ocasiones las parejas son así: cada uno se dedica a algo completamente diferente del otro pero se complementan de una manera perfecta y casi mágica. Para entender cómo combinar la apertura y la velocidad de obturación, primero debemos aprender qué es cada cosa.

La apertura del diafragma

El diafragma es la parte de la cámara que determina el tamaño de la apertura. Para que nos entendamos, el objetivo posee un “agujerito” por donde pasa la luz que entra en la cámara. Nosotros podemos controlar esa cantidad de luz mediante la abertura de ese “agujerito”, que haría las veces de la pupila del ojo. Cuanto más abierto, más luz entrará y viceversa.

Está compuesto por un sistema de láminas que en forma de disco se ajustan a las variaciones que se les ordene según especifiquemos el número f.

¿Qué es eso del número f?

Técnicamente, el número f es la relación entre la distancia focal (distancia entre el centro óptico de la lente y el foco cuando enfocamos al infinito) y el diámetro de abertura efectivo.

Aunque se refiera a ella, el número f no es exactamente la apertura del diafragma (la apertura es la abertura física del diafragma), sino que se trata de una representación numérica de esa abertura.

¿Cómo se leen los números f?

El concepto básico que no debemos olvidar es que los números f van “al revés”: un número f pequeño es una apertura grande y un número f grande es una apertura pequeña.

¿En qué influye la apertura?

En primer lugar, la apertura influye en la exposición. Cuanto más pequeño sea el número f, más grande será la abertura del diafragma, más luz entrará en la cámara y más luminosa será la foto.

Ponemos un ejemplo, variando solamente la apertura

La apertura también influye en la profundidad de campo. Esto permite que, en la fotografía, entre más o menos componentes en la zona de nitidez.

¿Es lo mismo F4. que f/4.?

Sí, es lo mismo, simplemente son formas distintas de decirlo… aunque la que más veremos es f/

La velocidad de obturación

El obturador es un dispositivo a través del cual podemos controlar el tiempo o duración que la luz puede llegar al elemento sensible de la cámara. Antiguamente era la película, pero en la actualidad es el sensor. En las cámaras analógicas podemos encontrarlo muy fácilmente sin necesidad de destripar la máquina, pero en las digitales no.

Obturador de una Konica:

Como podemos ver, tiene dos cortinillas que se mueven para abrir y cerrar. En el espacio que dejan entre sí cuando están abiertas entra la luz. Controlando la velocidad de obturación, manejamos la velocidad a la que se mueven, es decir, el tiempo en que permanecen abiertas y, por lo tanto, si llega más o menos luz al sensor.

¿Cómo se representa la velocidad?

Los tiempos se representan en segundos. En Wikipedia encontramos una tabla que ilustra perfectamente el valor que tiene cada representación.

Por ejemplo, 30 segundos estaría representado por 30″, pero para valores más pequeños usaríamos 1/2s, 1/4s…

¿Qué podemos conseguir con la velocidad de obturación?

En primer lugar (y al igual que los números f), influye en la exposición. Cuanto más rápida sea la obturación, menos luz entrará. Por lo tanto, cuanto más lenta sea la velocidad, más luz captará el sensor de nuestra cámara y podremos captar mucho más detalles aunque la escena esté poco iluminada.

En segundo lugar, podemos congelar o captar el movimiento. Muchas veces las fotos nos salen movidas porque tenemos niveles de velocidad muy bajos (el obturador tarda mucho en cerrarse) y “a pulso” nuestras manos se mueven y la imagen no se capta bien. Para que congelar el movimiento, necesitamos una velocidad alta.

Ejemplos con una velocidad de obturación lenta:

Por último, os dejo un vídeo con el que podemos ver perfectamente dónde se encuentran el obturador y el diafragma. Os animo a que, si tenéis una cámara antigua en casa, ¡la abráis y miréis!

Vamos por partes: ¿cómo es mi cámara por fuera?

Todo el mundo sabe utilizar una cámara de fotos. Es como los ordenadores, no hace falta conocer de arriba a abajo (y por dentro y por fuera) uno para poder utilizarlo. ¿Cuántos serán los usuarios que han abierto su pc para mirar dentro y comprender  cómo funciona? Lo más seguro es que pocos lo hayan hecho…

Con las cámaras de fotos ocurre lo mismo. Todo el mundo “sabe hacer una foto”, pero sin saber qué es cada cosa y cómo funciona, os aseguro que la capacidad se reduce más que notablemente, vamos a estar muy limitados. Para hacer buenas fotos tenemos que conocer a nuestra cámara y saber el porqué de las cosas. Hoy no nos hará falta echar mano del destornillador, vamos a conocer lo más básico de nuestras cámaras por fuera.

Cámara digital compacta:

1. Objetivo (que normalmente incorpora la tapa. Cuando se apaga la cámara, se cierra con una pestaña)

2. Flash

3. Sensor de luz

4. Botón encendido/apagado

5. Disparador y zoom

6. Pantalla LCD

7. Visualización / Modo foto

8. Panel de control (normalmente menú, botón macro, activar/desactivar flash, autodisparador y borrar)

En los laterales suelen tener la ranura por la que se introduce la correa para la muñeca, las conexiones USB y HDMI y las ranuras de la tarjeta de memoria y la batería respectivamente, aunque a veces la memoria se introduce por la parte inferior. Actualmente todas las cámaras compactas cuentan con la ranura para trípodes y también tienen micrófono y altavoz ya que suelen grabar vídeo.

Cámara digital híbrida o bridge

1. Objetivo

2. Sensor de luz

3. Zoom

4. Disparador

5. Botón encendido/apagado

6. Sintonizador de modo

7. Escena panorámica (normalmente es un modo más en el sintonizador, pero en ocasiones constituye un botón aparte)

8. Flash

9. Visor óptico

10. Botón DISP (muestra la información de la fotografía en el modo de visualización)

11. Rueda de control principal

12. Modo de visualización o reproducción

13. Dial de control (activar/desactivar flash, macro, autodisparador y movimiento por el menú)

14. Pantalla LCD

15. Menú

16. Botón eliminar

Cámara digital réflex

1. Objetivo

2. Disparador

3. Dial de control

4. Rueda de control principal

5. Botón de desbloqueo del objetivo (pulsándolo se puede retirar para cambiarlo)

6. Sensor de reducción de ojos rojos

7. Activar AF/MF (auto-focus o enfoque automático/enfoque manual)

8. Ranura de terminales (salida de vídeo, USB, etc.)

9. Previsualización de la profundidad de campo

10. Activar flash

11. Visor

12. Apertura/compensación de exposición

13. Ampliación/reducción (modo previsualización)

14. Ajuste de la sensibilidad ISO

15. Ajuste del modo AF

16. Selección del balance de blancos

17. Botón de ajuste

18. Selección del modo de medición

19. Lámpara de acceso (indica cuando se borran datos o se conecta el dispositivo y se transfieren archivos de la tarjeta)

20. Selección del modo de avance (autodisparador, fotos en serie o foto a foto)

21. Botón DISP (muestra la información de la fotografía en el modo de visualización)

22. Menú

23. La tecla JUMP o salto sirve para visualizar las imágenes saltando de 10 en 10, de 100 en 100, etc.

24. Modo de visualización o reproducción

25. Botón eliminar

26. Botón encendido/apagado

27. Flash integrado

28. Zapata para flash externo

29. Rueda de ajuste dióptrico

30. Anillo de zoom

31. Ranura de la tarjeta de memoria

Aún así, aparte de los controles básicos, cada cámara (y cada marca) suele tener algunos controles específicos. Ya hemos dicho que no está de más que abramos el libreto de instrucciones de la nuestra cuando la compremos. Nos vamos a sorprender leyendo algunas cosas y descubriendo funciones que ni siquiera sabíamos que existían.