¡Perdone, agente! Me han robado una foto…

En el post anterior hablábamos de la importancia de (ad)mirar el trabajo ajeno. De la importancia de inspirarse a través de otros fotógrafos, de fijarse en ellos, de intentar imitarlos… pero también de lo crucial que es que esa “imitación” no se convierta en copia. Vamos a tratar este tema a sabiendas de que este es muy espinoso y sin ánimo alguno de entrar en debates.

Hay mucha gente que copia y que roba, al fin y al cabo, el trabajo de los demás. Eso debemos tenerlo muy claro desde un primer momento para no llevarnos disgustos. Y no es cosa del mundo de la fotografía únicamente, pasa con el diseño gráfico, con la escritura, con la música, con las recetas de cocina… con todo lo que tiene que ver con las ideas y con los productos de las mismas. Y si pasa en el mundo real, más aún en el virtual. Internet es una red gigante llena de cosas, llena de todo, pero que también acoge a una cantidad enorme de gente anónima.

Como ya habréis comprobado una y mil veces en la vida real, existen infinidad de personas envidiosas, con mala idea o faltas de talento y/o imaginación, aunque también hay algunas que lo hacen porque no tienen conocimiento. Peor es aún cuando estos factores se unen. Nos podemos llevar grandes disgustos en la red de redes por culpa de estos personajes que se dedican a rondar sitios web en busca de trabajo ajeno. Ocurre con poesías, ocurre con entradas de blog, con tweets, fotos de perfil… y por supuesto ocurrirá con nuestro trabajo, naturalmente. No solo hablo de nuestras fotografías, sino también del diseño de nuestros portfolios, de nuestras “bios”, etc.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Nada. Internet es libre e infinito, por suerte o por desgracia, y cualquiera puede tomar casi cualquier cosa como suya cuando y como quiera. Aunque existen redes donde subimos nuestras fotos con la opción de protegerlas de copia (como 500px) siempre hay algún listo que consigue hacerse con ellas… es muy fácil. Recordad, la impresión de pantalla existe y, aunque la calidad sea pésima, nuestra foto sigue rondando por ahí con el nombre de otro tío.

Debemos tomarnos todo esto con filosofía, aceptarlo y vivir con ello. No hay que obsesionarse ni dejar de utilizar Internet por miedo a que alguien se apropie de nuestras fotos. La solución más eficaz, por supuesto, es no subir absolutamente nada… pero entonces no podremos dar a conocer nuestro trabajo. si queremos que se nos conozca, es un riesgo que debemos correr.

¿Qué puedo hacer si se da el caso?

En el caso de que descubras que algo así ha pasado con tu trabajo, debes acudir a la persona que lo ha hecho y pedirle que retire la foto o bien cite tu nombre como autor de dicha obra. Habrá muchos casos en los que nos ignoren, pero esta gente las sube a diferentes redes sociales y blogs para mostrárselas a unos seguidores que, en cuanto vean que reclamas la autoría, se olerán algo raro y el personaje en cuestión perderá credibilidad. También hacer esto es importante porque hay en muchas ocasiones en que alguien toma una foto nuestra para usarla en un blog o algo parecido y no pone nuestro nombre simplemente porque no sabe que debe hacerlo.

Muchos sitios web nos dan también la posibilidad de “denunciar” a sus usuarios, no solo por contenidos ofensivos, sino también porque se haya dado un caso como del que estamos hablando.

Además, es importantísimo que guardes las fotografías originales. Cuando alguien copia una foto, solo tiene esa, mientras que tú cuentas con la original sin procesar y puedes demostrar en cualquier momento que la hiciste tú.

¿Y si alguien copia una imagen mía y la usa como fondo de escritorio o algo así?

Debes sentirte halagado. Que haga eso no tiene nada que ver con “copiar”, simplemente le gusta tu trabajo y lo usa para su propio uso y disfrute, no hay nada de malo en ello. De hecho, la esencia del arte es compartirlo… ¿o acaso nunca has visto una película o una serie online, has descargado música ilegalmente o usado canciones que no te pertenecen para acompañar tus videos o presentaciones? Es que las cosas cambian cuando tiene que ver con lo nuestro… pero de verdad no hay que confundirse con esto, porque no es lo mismo que alguien “venda” una foto tuya como suya a que se la ponga de portada en Facebook.

Claro que es tuyo, pero no podemos lucir la doble moral de querer que lo nuestro sea nuestro y lo de los demás, de todos. Lo que está mal es que otra persona se beneficie de nuestras obras. lo que no debemos permitir es que nadie tome una fotografía que es nuestra y la muestre como de su propiedad.

¿Y si lo que me copian es una idea?

Ese ya es otro caso. Si nosotros montamos una sesion o hacemos una serie de fotos y las colgamos en Internet, tenemos que tener en cuenta que muchos otros se inspirarán en nuestro trabajo y querrán hacer algo parecido, sino igual. Esto debe subirnos el ánimo y hacernos pensar que nuestro trabajo gusta y es admirado, nunca nos lo tomemos como algo negativo.

¿Que no nos parece bien? Pues no nos queda otra que perseguir a quien lo ha hecho o registrar cada una de las ideas que tengamos y liarnos a denunciar al personal, algo absurdo teniendo en cuenta que somos aficionados y que, si de verdad somos creativos, cuando alguien toma nuestra idea no se agota nuestra creatividad: podemos seguir creando.

¿Y para que nadie me copie?

Podemos usar un tipo de “protección” que usan muchos fotógrafos: la marca de agua. Yo, por ejemplo, lo hago con la mayoría de mis fotos, pero no es tanto un modo de protección como una huella de identidad de las fotografía.

Prácticamente todos los programas de edición en la actualidad dan la opción de incluir texto y firmas en nuestras fotografía, no solo Photoshop. Siendo un poco creativos, podremos crear una firma que acompañe a nuestra foto e incluso refleje nuestra personalidad en ella.

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¿Dónde puedo enseñar mis fotos?

Pocos fotógrafos hacen fotos para sí mismos. De hecho, el simple hecho de llamar a alguien fotógrafo implica que su trabajo sea visto por los demás, sería ridículo decir que alguien lo es si no se tiene ni idea de lo que hace. No tiene sentido disparar y editar para luego guardar las fotos en un disco duro y que jamás vuelvan a ver la luz del sol, por muy vergonzosos que seamos.

Para ser fotógrafos (en potencia) debemos tener claro que existe la necesidad de compartir. Y más que el mero hecho de compartir, el exhibicionismo. A todos nos gusta que nos alaben, ¿no es cierto? Y normalmente, cuando caminamos junto a alguien y tomamos una buena foto, nuestro primer impulso es tender la cámara hacia esa persona y enseñársela (¡la foto!).

Pues entonces, ¿por qué no unirnos a alguna comunidad fotográfica para compartir nuestro trabajo? Como ya dijimos, es bueno que otros fotógrafos y aficionados vean nuestras fotos y nos critiquen, tanto positiva como negativamente. A veces no basta con unas buenas palabras de nuestra familia o amigos… y además es buenísima opción en caso de que nos dé vergüenza enseñarles nuestras fotos a ellos. Y lo más importante: podemos aprender muchísimo también viendo el trabajo ajeno, mirando, preguntando…

Las redes sociales que uso

Instagram

Ya hablamos de esta app que ha revolucionado la fotografía de una manera que nadie se imaginaba. Hacer fotos con el móvil despierta nuestra creatividad y, además, el teléfono es algo que siempre llevamos encima, por lo que muchas cosas que antes se quedaban sin retratar ahora pueden ser capturadas por nuestro pequeño cacharro cuando no llevemos la cámara encima.

Instagram es una comunidad enorme (y más ahora que los usuarios de Android han podido unirse) en la que encontraremos millones de personas a quienes les gusten nuestras fotos, que compartan las suyas con nosotros y con quien compartir también trucos y consejos sobre fotografía. Esta app es la interacción en estado puro.

500px

Es una página que poco a poco se va comiendo el protagonismo casi monopolístico que tenía Flickr. Esta red social anima a sus usuarios a subir “solo sus mejores fotos” y en ella encontramos justo eso: fotos impresionantes, de una calidad tremendamente alta y profesional.

Quizá no sea bueno para nuestra autoestima entrar en este tipo de páginas en las que el listón está por las nubes, pero vale la pena intentarlo, aunque solo lo hagamos para poder disfrutar cada día de la belleza de todos los rincones del mundo a los que normalmente no podemos ni soñar acceder. 500px quizá no cuente con un archivo fotográfico tan amplio como el de Flickr, pero garantiza que encontraremos “lo mejor”. Además, su usabilidad es más que sencilla, las actualizaciones son constantes y la interfaz enamora. El simple hecho de ver nuestras fotos allí es ya un regalo. ¡Pero no nos fiemos! Nada es eterno y todo lo corrompe el tiempo.

Pinterest

Es la nueva moda. Es raro que a alguien no le aparezca de vez en cuando en su TL de Twitter alguna foto o referencia a esta nueva red social, que parece que los fotógrafos han cogido con ganas. Pero realmente no es una página 100% para fotógrafos, más bien es una plataforma que sirve para “encontrar, filtrar y organizar imágenes”. En ella se comparten fotografías en posts (pins) y se crean colecciones con el objetivo de unir a la gente a través de intereses comunes. La avala haber sido recomendada por la revista Time como uno de los 50 mejores sitios de 2011.

Según mi experiencia, Pinterest es una especie de nuevo Tumbrl. Para mí, este tipo de redes sirven muchísimo más para MIRAR que para compartir nuestro propio trabajo. ¿Que si podemos colgar nuestras fotos? Por supuesto. Pero es una buenísima opción para aprender a valorar el trabajo ajeno y consumir imágenes y más imágenes, tanto actuales como antiguas.

Las redes sociales que no uso

Flickr

La que antes era la red sociales por excelencia de las redes sociales para fotógrafos… está de capa caída. Si bien es cierto que aún se sigue usando y mucho, hay bastantes casos de fotógrafos que se han trasladado a otras plataformas que ahora se están consolidando, como 500px, o que simplemente han preferido hacerse un portfolio online o una página web propia.

Flickr tiene muchas cosas buenas, como por ejemplo su antigüedad. Nos encontraremos ante un archivo inmenso de fotografías, lleno de trabajos espectaculares… pero también de fotos normales y corrientes, de usuarios que ni son ni quieren ser fotógrafos y que usan la red como almacenamiento de sus fotos personales o para compartirlas fácilmente con sus amigos. hay quien dice que ese ha sido precisamente el fallo que ha hecho caer a Flickr, que ahora mismo es más una web llena de galerías de principiantes y usuarios que solo suben las fotos de la boda de su prima para tenerlas almacenadas en algún sitio.

Pero yo no lo creo. En mi opinión, el fallo principal ha sido que Flickr no ha sabido hacerle frente a la competencia, a las nuevas redes como 500px o portfolios gratuitos como los de Wix. Su página sigue como siempre, sus servicios también. La integración en dispositivos móviles y tabletas no es demasiado brillante… pero nunca se sabe, hay grandes barcos que resurgen.

¿Debo estar en todas?

No. El que mucho abarca, poco aprieta… y es que difícilmente tendremos tiempo para mantener tantas cosas. Es normal no dar abasto con tantos sitios, tantas posibilidades, tantas recomendaciones, tantas modas…

Los blogs, los portfolios, Facebook. Twitter, 500px, Flickr, Instagram, Pinterest, Google+… es suficiente para volver loco a cualquiera. Por eso debemos probar y no usar nunca más redes sociales de las que podemos mantener. “¡El caso es estar en todas partes!” Pues no, amigo. Más vale tener un par de sitios bien cuidados y actualizados que diez hechos un desastes y semi abandonados. ¡Prueba y elige!