Fotografiar, sí. Pero… ¿con qué objetivo?

Ya hemos visto las partes que tiene una cámara, cómo es por fuera, cómo es por dentro… y que está compuesta, básicamente, por el cuerpo y por el objetivo.

Lo normal es que tengamos un solo objetivo cuando empezamos en el mundo de las réflex. A no ser que nos hayamos hecho con un “pack”, tendremos montado en el cuerpo el clásico objetivo 18-55mm o similar, más común e injustamente conocido como el “pisapapeles”. Pero llega un momento en que se nos queda corto… en el que nos damos cuenta de que ya no nos sirve para tanto porque queremos ir más allá o más acá, depende del tipo de fotografía que nos interese.

Yo siempre he defendido la perfecta validez de los objetivos “básicos”. Quizá no sirvan para ningún tipo de fotografía especializada, pero para lo que sí nos sirven es para ir saliendo del paso, probándolo todo, sabiendo hasta dónde llegamos y dónde no y, por supuesto, hasta dónde queremos llegar. Me parece absurdo comprarse una cámara e ir directamente a comprar un teleobjetivo o un macro o… Podemos saber perfectamente para qué sirve, ¡claro! Pero de lo que no vamos a tener ni idea es de si nosotros lo necesitamos.

Por lo tanto, cuando notemos que el objetivo que venía con nuestra cámara necesita un compañero y queramos ampliar el equipo (y ahorremos, por supuesto) hay una serie de cosas que debemos tener en consideración:

¿Qué es lo que quiero y lo que ya tengo?

No es muy lógico que queramos comprar un 70-200mm si a nosotros lo que nos gusta es hacerle fotos a paisajes o hacer retratos, por ejemplo… Para explicarme mejor: ¿me salen bien las fotos que me gusta hacer con el objetivo que tengo? Sí la respuesta es no, ahí es cuando debemos analizar qué objetivo comprar.

Si la respuesta es sí… de veras que no es necesario tener dos objetivos que cubran el mismo rango focal. Y peor aún, comprar un nuevo objetivo y al final no usarlo porque resulta que con lo que ya teníamos lo podemos hacer y con el nuevo no. Los equipos fotográficos no son precisamente baratos y nos arrepentiremos sí derrochamos inútilmente.

¿Me lo puedo permitir?

Como ya hemos dicho, para comprar un objetivo, tendremos que ahorrar bastante. No es ninguna tontería, son muy caros (muchos valen más que la cámara en sí) y más vale gastarse el dinero en una buena lente que ahorrarse unos cuantos euros y llevar a casa una que nos decepcione o que nos dé problemas.

Además, debemos investigar mucho sobre el tipo de fotografía que nos atrae para conocer todas las posibilidades y alternativas con las que contamos. Por ejemplo, en la macro fotografía… existe la posibilidad de iniciarse con los tubos de extensión (que son bastante asequibles) si no podemos o no vemos adecuado por el momento comprar un objetivo especializado.

¿Es lo que más necesito?

Plantéate si lo que de verdad necesita tu equipo es una lente nueva. Si es por capricho más que por necesidad, piensa en que quizá sea mejor invertir en un buen trípode, unos reflectores, o en material de limpieza o protección como fundas o filtros.